Lo que parecía ansiedad ocultaba una extraña enfermedad en una joven

Foto: Lo que parecía ansiedad ocultaba una extraña enfermedad en una joven / Cortesía
Foto: Lo que parecía ansiedad ocultaba una extraña enfermedad en una joven / Cortesía

Rubie Boyton tenía apenas 16 años cuando su vida cambió drásticamente tras sufrir una serie de convulsiones que, en un principio, fueron atribuidas a episodios de ansiedad. Dos años después; la joven británica continúa sin poder caminar ni hablar debido a un severo daño cerebral ocasionado por un paro cardíaco derivado de una rara enfermedad genética que no fue detectada a tiempo.

La adolescente, originaria de Ashford, comenzó a presentar síntomas preocupantes dentro de su hogar. Su madre, Kim Tucker; decidió llevarla a recibir atención médica luego de las primeras convulsiones; sin embargo, según relató la familia, los especialistas descartaron realizar estudios más profundos y relacionaron los episodios con ansiedad.

Meses después, en mayo de 2024, Rubie colapsó repentinamente en un parque cercano a su vivienda. Un amigo que la acompañaba inició maniobras de resucitación cardiopulmonar mientras llegaban los servicios de emergencia. Posteriormente, la joven fue trasladada en helicóptero al King’s College Hospital; donde los médicos tuvieron que inducirla a un coma.

Los análisis revelaron que Rubie padecía taquicardia ventricular polimórfica catecolaminérgica (CPVT), una extraña afección hereditaria que altera el ritmo cardíaco y puede provocar desmayos o paros cardíacos repentinos; especialmente durante situaciones de estrés o actividad física.

Foto: Lo que parecía ansiedad ocultaba una extraña enfermedad en una joven / Cortesía
Foto: Lo que parecía ansiedad ocultaba una extraña enfermedad en una joven / Cortesía

De una vida normal a no poder hablar ni caminar

El tiempo que permaneció sin oxígeno tras el paro cardíaco provocó graves lesiones cerebrales. Cuando despertó, ya no podía hablar ni moverse de forma independiente. Además, fue diagnosticada con distonía, un trastorno neurológico que ocasiona movimientos musculares involuntarios.

Actualmente, con 18 años, Rubie continúa enfrentando un largo proceso de recuperación. Aunque sigue sin caminar ni hablar, su familia asegura que ha mostrado avances importantes, como responder mediante parpadeos y recuperar pequeños reflejos en una de sus manos.

Con el objetivo de costear tratamientos especializados y terapias de rehabilitación, la familia inició una campaña solidaria en GoFundMe, logrando reunir más de 25 mil dólares gracias al apoyo de cientos de personas conmovidas por su historia.