Representantes de Estados Unidos y China iniciaron este domingo en Nueva York una nueva ronda de conversaciones económicas y comerciales, en un intento por avanzar en varios temas sensibles antes de la reunión que sostendrán los presidentes Donald Trump y Xi Jinping el próximo 24 de septiembre en Washington.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, encabezan las negociaciones en la sede de JPMorgan Chase, en Manhattan. En las conversaciones también participa el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.
Uno de los principales asuntos sobre la mesa es la continuidad de la tregua comercial entre las dos mayores economías del mundo, cuyo plazo vigente está previsto que expire el próximo 10 de noviembre. Washington y Beijing buscan evitar una nueva escalada de aranceles que pueda afectar el comercio bilateral y generar mayores presiones sobre las cadenas internacionales de suministro.
Las negociaciones también incluyen el suministro de minerales críticos y, en particular, los imanes fabricados con tierras raras provenientes de China. Estos materiales son utilizados en diferentes sectores industriales y tecnológicos, por lo que su disponibilidad se ha convertido en uno de los puntos de mayor importancia dentro de la relación económica entre ambos países. Funcionarios estadounidenses han expresado preocupación por el nivel de los suministros procedentes de China.

Reuniones de alto nivel entre EEUU y China
Otro de los temas que gana espacio en las conversaciones es la inteligencia artificial. Washington y Beijing buscan establecer mecanismos de protección y seguridad para el desarrollo y utilización de modelos avanzados de IA, en medio de preocupaciones relacionadas con posibles vulnerabilidades y brechas de seguridad.
La disputa tecnológica forma parte de una competencia más amplia entre ambas potencias. Estados Unidos ha impuesto restricciones para limitar el acceso de China a determinados semiconductores avanzados y tecnologías consideradas estratégicas, mientras las empresas chinas han incrementado el desarrollo de sus propios sistemas de inteligencia artificial.
Además de estos asuntos, las conversaciones podrían abordar posibles reducciones de algunos aranceles sobre productos considerados no estratégicos y compromisos relacionados con las compras chinas de productos estadounidenses, incluidos bienes agrícolas y aeronaves de Boeing.
Se verán las caras en Nueva York
La reunión de Nueva York busca preparar el terreno para el encuentro entre Trump y Xi, que tendrá lugar en Washington el 24 de septiembre. Xi realizará una visita de Estado a Estados Unidos, la primera a la Casa Blanca en más de una década. Además, Trump tiene previsto recibirlo personalmente a su llegada a la Base Conjunta Andrews.
El encuentro presidencial tendrá como telón de fondo una relación marcada por disputas comerciales, competencia tecnológica y diferencias en asuntos geopolíticos. Por ello, las conversaciones de Nueva York son consideradas una etapa preparatoria para intentar alcanzar acuerdos concretos o, al menos, mantener abierta la vía de negociación entre Washington y Beijing.


















