Tener una complexión delgada no elimina el riesgo de desarrollar hígado graso. Aunque esta enfermedad suele relacionarse con el sobrepeso y la obesidad, la evidencia científica demuestra que también puede aparecer en personas con un índice de masa corporal dentro del rango considerado normal.
Actualmente, la enfermedad conocida como hígado graso no alcohólico se denomina enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD). Una revisión clínica publicada en Gastroenterology estima que entre 7 % y 20 % de las personas con enfermedad hepática grasa presentan una complexión delgada.
El problema es que estos casos pueden pasar inadvertidos porque el peso corporal no siempre refleja la cantidad de grasa acumulada alrededor de los órganos. La Asociación Estadounidense para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AASLD) señala que las personas delgadas con esta enfermedad pueden presentar mayor resistencia a la insulina, grasa visceral, alteraciones metabólicas y menor masa muscular.
Entre los factores que pueden favorecer la aparición de MASLD se encuentran la grasa abdominal, la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2, los niveles elevados de triglicéridos, la hipertensión, el sedentarismo y determinados patrones de alimentación. La genética también puede influir en la susceptibilidad de algunas personas.

¿Las personas delgadas pueden tener hígado graso?
Además, el consumo de alcohol y ciertos medicamentos pueden contribuir al daño hepático o provocar acumulación de grasa, por lo que la evaluación médica debe considerar estos factores.
La evidencia también advierte que el hígado graso en personas delgadas no debe considerarse una condición necesariamente leve. La AGA recomienda evaluar el riesgo de fibrosis mediante pruebas no invasivas en quienes ya presentan la enfermedad.
Por ello, no se recomienda realizar pruebas de detección a todas las personas delgadas sin factores de riesgo. Sin embargo, quienes presentan diabetes, alteraciones de colesterol o triglicéridos, hipertensión, antecedentes familiares o cambios persistentes en las enzimas hepáticas deben consultar con un profesional de salud.


















