Se la tiraban de vivos, pero su teatrito se vino abajo cuando el seguimiento minucioso de la Policía Nacional dejó al descubierto a la agrupación delincuencial denominada “Pacific Gold”, dedicada al tráfico de drogas sintéticas, marihuana y derivados, bajo la fachada de supuestas ventas de productos aromatizados importados desde Estados Unidos.
A inicios del 2025, la Dirección Antinarcóticos giró la orientación al oficial encubierto conocido como código nueve, quien tras varios meses de investigación logró identificar a los principales cabecillas de la banda que utilizaban agencias aduaneras, encomiendas terrestres y marítimas para ingresar la mercancía ilícita a Nicaragua.
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El caso explotó el 16 de junio de este mismo año, cuando un retén policial en el distrito tres de Managua detuvo a Byron José Vanegas Martínez; quien transportaba vaporizadores y gomitas elaboradas a base de marihuana. El peritaje confirmó que los dulces contenían sustancias psicotrópicas altamente nocivas para la salud; lo que reforzó las pruebas contra la agrupación.
Junto a Vanegas, también fueron acusados Iker Duan Guardián Rocha, de 23 años, y Edgard Antonio Zúñiga Bonilla; este último señalado como cabecilla del grupo criminal. Durante el juicio oral y público, Iker decidió declararse culpable, admitiendo su participación en la comercialización y distribución de las drogas; mientras que Byron optó por continuar con el proceso judicial, enfrentando las pruebas que lo vinculan con la recepción y distribución de los cargamentos en Managua.

Vaporizadores y gomitas elaboradas a base de marihuana
La Fiscalía sostiene que los acusados operaban con roles definidos: unos recibían los cargamentos, otros distribuían mediante la modalidad de delivery; y finalmente estaban quienes se encargaban de “blanquear” el negocio bajo la venta de productos aromatizados.
Habiéndose declarado culpable, comenzó el debate de pena. “La Fiscalía solicita la pena de 6 años y 8 meses de prisión, más 800 días, multa y el decomiso de bienes producto de la actividad ilícita”; expresó la representante del Ministerio Público. Por su parte, la defensa pidió “la pena mínima de 2 años y 6 meses de prisión y 150 días de multa; considerando la declaración espontánea y circunstancias atenuantes”.
El juicio de Byron continuará el próximo 22 de septiembre, cuando se presentarán las pruebas y se reanudará el proceso judicial; dejando en evidencia cómo la banda intentó operar bajo fachadas comerciales pero fue desarticulada por las autoridades.



















