Lo que serían días de vacaciones para visitar a su familia, se convirtió en la mayor pesadilla de don Humberto José Estrada Narváez, de 76 años de edad, quien vive en la Isla de Ometepe, pero desde el pasado 12 de noviembre llegó a Managua a visitar a su hijo menor en el barrio Acahualinca, sin imaginar que sería testigo y víctima en un hecho atroz.
Aún con lesiones visibles en su cabeza, rostro, brazos y con un dolor profundo en su alma por el asesinato atroz de su hijo, don José contó en exclusiva al equipo de Crónica TN8 los momentos de horror que les hizo vivir José Acosta, alias El Padrecito Satánico, la madrugada del 21 de noviembre.
«Eran las tres de la madrugada, yo escuchaba voces; me levanté sorprendido porque quién dialoga a las tres de la mañana. Pregunté qué pasaba, y Martín me dijo: ‘Papá, vaya a acostarse’. Yo le reproché a ese desalmado que por qué estaba haciendo eso, si mi hijo le daba dónde quedarse, y ahí fue la agresión y me llevó a mí también».
Don Humberto recibió agresiones en su cabeza, heridas profundas ocasionadas con una piedra por los constantes golpes que le propinaba El Padrecito Satánico.

Padre sobrevive a brutal ataque y presencia el asesinato de su hijo en Managua
«Él se llevó un dinero, 900 dólares que me habían enviado para comprarle un terreno a mi hermano allá en Mateare. Él vive en el extranjero y quería comprar para hacer su casita cerca de Xiloá; por eso vine desde Ometepe a Managua y más bien miré cómo salvajemente le arrebataron la vida a mi hijo, el menor. Me duele mi pecho, mi alma; recuerdo cómo le dio con piedras y garrote, luego perdí el conocimiento».
Don Humberto, aún consternado por lo sucedido y con una mirada fija, repetía que su hijo le dio dónde vivir y solo le pagó con la muerte.
La familia le dio cristiana sepultura a Álvaro Martín Estrada en el cementerio de Ciudad Sandino y exige justicia para que el autor pague por este hecho que ha causado dolor, sufrimiento y consternación en los habitantes del barrio Acahualinca y Santa Ana.

















