Durante la sesión especial y solemne de la Asamblea Nacional celebrada en la ciudad de León con motivo del inicio del Mes de la Patria, el presidente del Poder Legislativo, doctor Gustavo Porras, enfatizó la trascendencia histórica del proceso de reforma a la Constitución Política de Nicaragua, situando la independencia, la paz y la erradicación de la pobreza como los fines supremos de la labor parlamentaria.
El parlamentario inició su intervención rememorando la visita previa realizada al sepulcro del poeta universal y Héroe Nacional, Rubén Darío, manifestando que acudieron a pedir inspiración espiritual para conducir los cambios constitucionales que demanda el país.
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En palabras del doctor Porras, el objetivo central de esta jornada es «llegar hasta las últimas consecuencias, lograr que este país sea libre, soberano, independiente y sea libre de pobreza para siempre»; una meta guiada por la conducción de los copresidentes, el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo.
El discurso integró un profundo sentido de continuidad histórica al rendir tributo a Rigoberto López Pérez, a quien definió como «el principio del fin de la dictadura», destacando que fue él quien «nos enseñó de que no hay opresor invulnerable, aquel que nos enseñó a luchar y a luchar con amor, con el amor hasta de ofrendar su vida».

Respeto a la soberanía de Nicaragua
Porras enlazó esta gesta con las batallas anticolonialistas y antiimperialistas de la nación, vinculando la resistencia de los caciques Diriangén y Adiac con la victoria de la Batalla de San Jacinto contra los filibusteros y la firma de la Independencia en 1821.
En su lectura de la evolución política nicaragüense, el titular del Parlamento sostuvo que tras la independencia formal continuaron vigentes estructuras oligárquicas derivadas del colonialismo español que prevalecieron por generaciones.
Al respecto, aseveró que «tuvo que ser Daniel, Rosario, el Frente Sandinista y los patriotas de hoy, los que los montamos en un avión y los despachamos fuera de nuestro país»*, marcando un punto de quiebre frente a los acontecimientos políticos de 2018.

Pueblo Presidente
Asimismo, el doctor Porras dedicó un apartado especial para exaltar la figura del activista estadounidense Brian Wilson, al cumplirse un aniversario más de la acción en la que arriesgó su vida frente a un tren militar para frenar el envío de armas a la región.
Al calificar a Wilson como «el mayor pacifista que está vivo en el mundo» y resaltar el orgullo de que resida en el país, afirmó con contundencia que *»Nicaragua es un símbolo de paz, es un centro mundial de paz»; siendo esa la vocación permanente que el Estado busca consolidar.
La alocución concluyó reconociendo la presencia de mandos del Ejército, la Policía Nacional, autoridades locales y del diplomático Jaime Hermida, representante permanente de Nicaragua ante las Naciones Unidas; dando paso a la certificación del quórum reglamentario por parte de la primera secretaria, Raquel Dixon, para dar apertura formal a la sesión legislativa bajo el precepto del «Pueblo Presidente» y «Pueblo Diputado».



















