Aquí te contamos qué es el maltrato animal y cuáles son las responsabilidades que tenemos con esos seres que dependen de nosotros.
Lamentablemente, en Bluefields, en agosto de este año, una mascota murió a manos de su propio dueño, quien decidió ahorcarla con una cadena metálica luego de que supuestamente el canino matara unos patos.
Sin embargo, el maltrato animal no debe ocurrir; hay maneras de corregir a las mascotas, y no solo agredirlas o matarlas constituye maltrato animal.
El equipo de Crónica TN8 en el Caribe Sur conversó con la Dra. Yelmari Quinto, médica veterinaria de la ciudad de Bluefields, y hoy te contamos qué expresó la profesional garante de la salud animal.

Un acto inhumano: el maltrato animal
“Pegarles, golpearlos, matarlos u ocasionarles quemaduras es el tope máximo del maltrato animal, pero también hay otras malas acciones que lo abarcan, como no darles agua ni comida, mantenerlos amarrados por horas, dejarlos deambular, no garantizarles su chequeo médico e incluso someterlos a trabajos forzados”; así inició la Dra. Quinto la amplia conversación que sostuvo con el equipo.
Ellos, sean caninos, felinos, aves e incluso equinos, tienen derecho a la vida, a una vida de cuido y no de maltrato por parte de nosotros, seamos sus dueños o no.
La Dra. Quinto utiliza bastante el término mamá o papá humano. “Somos su papá o mamá humanos; ellos no pueden depender de sí solos. Para eso estamos nosotros, para cuidarlos de cualquier peligro, garantizarles hasta su chequeo médico y darles amor y cariño».
«Ellos son muy inteligentes y entienden cuando uno les llama la atención de manera correcta. Acá nosotros les decimos que, luego de que entiendan que lo que hicieron no es correcto, se les puede dar un premio; así van haciendo cambios en sus acciones”, sostuvo.

Ojo con el trabajo forzado
Pero el maltrato animal es tan extenso que no solo quitarles la vida constituye maltrato; incluso someterlos a trabajos forzados, como ocurre con los equinos, es maltrato animal.
“Tener una mascota, sea de raza o no, es una gran responsabilidad; es como tener un hijo más en casa. Es darles el amor adecuado, no solo con caricias, sino también con acciones positivas: bañarlos, darles de comer y beber agua, y evitar que deambulen por las calles, porque ahí hay peligro para ellos. Lamentablemente, en la sociedad hay personas que aborrecen a los animales”; continuó diciendo la médica veterinaria.
Esas acciones, desde negarles comida, muchas veces se convierten en urgencias, pero no vemos que quizás los tuvimos días sin comer o sin beber agua. En casos extremos, los abandonamos: los subimos al vehículo y los dejamos lejos de casa, a su suerte. Eso también es maltrato animal.
Aunque en Nicaragua existe una ley que protege a los animales y castiga a quienes actúan mal contra ellos, esta contempla sanciones económicas y no años de cárcel. Sin embargo, el cambio está en cada uno de nosotros, en nuestra actitud hacia esos seres que dependen de nosotros.


















