En el acto central por la XXVIII Graduación de Cadetes de la Policía Nacional, dedicado al poeta Leonel Rugama, la copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, destacó el compromiso histórico del pueblo nicaragüense con la paz y la dignidad humana.
Durante su intervención, recordó las palabras del comandante Daniel Ortega al señalar que “el mundo, la comunidad, la familia humana exige paz; no solo queremos paz, exigimos paz”. En ese contexto, subrayó que la historia de Nicaragua demuestra que el pueblo ha luchado de manera permanente por la paz, el respeto y la convivencia armoniosa.
Asimismo, enfatizó que esa lucha también ha estado marcada por la defensa de los derechos fundamentales, en especial el derecho a vivir con dignidad. Indicó que, en los tiempos difíciles que atraviesa la humanidad, el clamor por la paz cobra una vigencia superior y demanda esfuerzos colectivos, tanto a nivel nacional como internacional.
En ese sentido, Murillo señaló la necesidad de fortalecer y refundar los organismos internacionales, particularmente las Naciones Unidas; recordando que esta iniciativa fue impulsada inicialmente por el canciller y padre Miguel d’Escoto. Afirmó que el mundo ha cambiado profundamente desde la fundación de este organismo y que hoy se requiere una institución que responda a las urgencias actuales, que respete el derecho internacional y garantice la igualdad entre las naciones, independientemente de su tamaño o poder.

Nicaragua alza su voz por la paz y la dignidad de los pueblos
Como ejemplo de la falta de respeto al derecho internacional, mencionó las reiteradas votaciones mayoritarias en Naciones Unidas a favor del fin del bloqueo contra Cuba, así como la situación del pueblo palestino; cuyos derechos continúan siendo vulnerados. En ese marco, sostuvo que contar con un organismo internacional justo y equitativo es fundamental para la convivencia pacífica entre los pueblos.
Murillo también resaltó los avances en los procesos de reconciliación nacional, reconociendo el legado del cardenal Miguel Obando y Bravo; así como la fuerza del pueblo nicaragüense, que ha manifestado de manera constante su vocación por la paz. Reafirmó que solo desde la unidad, la cohesión y el amor al prójimo es posible avanzar como nación.
De igual forma, llamó a dejar atrás el odio, la mezquindad y la confrontación, y a unir las voces en el ámbito internacional para exigir respeto, paz y caminos de desarrollo que permitan vencer la pobreza; a la que calificó como el principal enemigo de los pueblos.

Inspirada en los valores cristianos, recordó que Jesucristo llama al amor, al respeto y a la solidaridad entre los seres humanos; rechazando cualquier forma de supremacía o violencia. En ese espíritu, exhortó a seguir trabajando con fe, esperanza y compromiso.
Finalmente, en el marco de las celebraciones culturales de Nicaragua, rindió homenaje al poeta Rubén Darío, destacando cómo de un país pequeño y marcado por la pobreza han surgido grandes genios y héroes como Darío, Sandino y Zeledón, símbolos de identidad, dignidad y lucha. Concluyó afirmando que, en los tiempos actuales; el verdadero heroísmo consiste en luchar contra la pobreza y exigir paz y bienestar para todos los pueblos del mundo.

















