Volcán Kīlauea en Hawái muestra una señal que permite anticipar nuevas erupciones de lava

El volcán Kīlauea, ubicado en Hawái, Estados Unidos, presenta cambios en el terreno que permiten a los científicos anticipar posibles erupciones con varios días de anticipación. Un estudio publicado en la revista Science identificó que la superficie de la cumbre se eleva lentamente antes de cada episodio de lava, una señal que podría mejorar los pronósticos de actividad volcánica.

La investigación analizó los primeros 39 episodios de fuentes de lava registrados desde diciembre de 2024 en el cráter Halemaʻumaʻu, dentro del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái. Los investigadores observaron que el terreno asciende durante las pausas eruptivas y desciende rápidamente cuando comienza la expulsión de material fundido.

Leer También: Hawái en alerta por nueva fase eruptiva del volcán Kilauea

Este patrón estaría relacionado con la acumulación y liberación de presión en un reservorio de magma situado a poca profundidad. Las mediciones permiten establecer períodos probables para el inicio de nuevas erupciones, aunque no determinan una hora exacta.

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), hasta agosto de 2026 se habían contabilizado 54 episodios de fuentes de lava desde el comienzo de esta secuencia eruptiva. La mayoría duró entre seis y 12 horas, con pausas de varios días o semanas.

Volcán Kīlauea muestra señales antes de sus erupciones

Un volcán expulsa lava incandescente de un cráter con flujos de roca fundida que recorren un paisaje volcánico oscuro, bajo un cielo azul y con un logo USGS

Para desarrollar sus análisis, los científicos combinaron información de cámaras de vigilancia, estaciones sísmicas, sensores de gases, satélites e instrumentos que registran las deformaciones del terreno. También estudiaron muestras de roca y vidrio volcánico para identificar cambios en la composición del magma.

Los gases podrían desempeñar un papel fundamental en el inicio de las erupciones. Una de las hipótesis plantea que las burbujas ricas en vapor de agua favorecen el ascenso del magma, mientras otra apunta a la acumulación de dióxido de carbono a mayor profundidad.

Múltiples fuentes de lava de color naranja brillante y rojo se elevan desde el suelo volcánico oscuro, con humo gris y un cielo nublado de fondo

Los resultados preliminares respaldan la primera explicación, aunque se necesitan más observaciones para confirmar el mecanismo.

El monitoreo continuo del Kīlauea busca mejorar las alertas y reducir los riesgos asociados con la lava y las emisiones volcánicas que pueden afectar las instalaciones y zonas cercanas.