La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) advirtió sobre el grave riesgo que enfrentan los arrecifes de coral de aguas poco profundas. Según su primera evaluación mundial, el 96% de los ecosistemas analizados se encuentra en peligro crítico de colapso antes de 2075.
El informe fue presentado en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP17). El documento forma parte de la Lista Roja de Ecosistemas y expone las consecuencias del cambio climático sobre estas formaciones marinas.
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Entre los arrecifes más amenazados figuran la Gran Barrera de Coral de Australia, el Triángulo de Coral, el Sistema de la Barrera de Coral Mesoamericana y los arrecifes del mar Rojo. La UICN señaló que todos enfrentan una situación crítica por el deterioro de sus condiciones ambientales.
Para elaborar el estudio, los especialistas analizaron alrededor de 127 ecorregiones tropicales y subtropicales. La evaluación tomó en cuenta registros históricos, el estado actual de los ecosistemas y las proyecciones relacionadas con el calentamiento de los océanos.

UICN alerta sobre el colapso de los arrecifes antes de 2075
La organización identificó el aumento de la temperatura marina como la principal causa del deterioro. Las olas de calor oceánicas provocan episodios de blanqueamiento masivo, un fenómeno que debilita los corales y puede ocasionar la muerte de grandes comunidades. Además, las proyecciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático apuntan a un aumento de la temperatura global de 2,7 °C hacia finales de siglo.
La directora general de la UICN, Grethel Aguilar, destacó la importancia de estos ecosistemas para la salud de los océanos. Los arrecifes albergan aproximadamente una cuarta parte de las especies marinas y funcionan como indicadores de los cambios ambientales que afectan los mares.

El colapso de los corales también amenaza el equilibrio de la vida marina. Cuando pierden sus funciones esenciales, pueden ser sustituidos por algas, escombros y esponjas. Este proceso altera las cadenas alimentarias y afecta a peces, tortugas, pequeños invertebrados y grandes depredadores. A la presión climática se suman la contaminación, el turismo excesivo, el desarrollo costero, la actividad industrial, la acuicultura y la sobrepesca.
Pese al panorama, los expertos consideran que todavía es posible reducir los daños. La evaluación indica que, sin incluir las proyecciones climáticas futuras, solo el 24% de los ecosistemas estaría en peligro crítico. La UICN reunió a unos 250 especialistas de más de 80 países e instituciones, quienes destacaron la necesidad de reducir las emisiones contaminantes, proteger las aguas costeras y regular la pesca para favorecer la supervivencia de los arrecifes.


















