Nigeria confirmó su primer caso de ébola de la cepa Bundibugyo, detectado en una diplomática que llegó al país procedente de Uganda. Las autoridades sanitarias informaron del diagnóstico durante una reunión de emergencia para abordar la situación y coordinar las medidas de respuesta ante el riesgo de propagación de la enfermedad.
Olajumoke Babatunde, directora del servicio de laboratorios de salud pública del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Nigeria, explicó que se realizaron tres niveles de pruebas moleculares. Los resultados confirmaron que la paciente estaba infectada con la cepa Bundibugyo, una variante del virus del Ébola asociada con brotes registrados en África central.
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Según las autoridades, el estado de salud de la diplomática se deterioró considerablemente hasta provocar un fallo multiorgánico. La paciente fue trasladada a un hospital privado de Abuya, la capital nigeriana, donde recibió atención médica durante varios días antes de que se confirmara el diagnóstico.
El ministro de Salud de Nigeria, Muhamad Ali Pate, indicó que la mujer había llegado en un vuelo procedente de Uganda. Tras conocerse el caso, las autoridades convocaron una reunión de emergencia para evaluar la situación, reforzar la vigilancia epidemiológica y determinar las acciones necesarias para contener una posible transmisión del virus.

Brotes en África elevan la preocupación sanitaria
La confirmación del caso ocurre mientras la República Democrática del Congo enfrenta un nuevo brote de ébola, identificado como el decimoséptimo de su historia. De acuerdo con las cifras citadas por las autoridades sanitarias congoleñas en el informe original, el brote había superado los 9.000 casos y las 4.381 muertes, lo que refleja la gravedad de la emergencia en ese país.
Por otra parte, Kenia también ha registrado casos relacionados con la propagación regional de la enfermedad. Desde principios de octubre, las autoridades reportaron nueve contagios, incluido un fallecimiento. La víctima era un ciudadano keniano que residía en la República Democrática del Congo y que, según los informes, habría transmitido el virus a otras ocho personas.
La aparición de casos en distintos países africanos mantiene la atención sobre la vigilancia epidemiológica, la detección temprana y la coordinación entre los sistemas sanitarios. Las autoridades deberán continuar investigando posibles contactos y reforzando las medidas de prevención para reducir el riesgo de nuevas infecciones.

















