El actor español Javier Bardem aprovechó su llegada a la gala 98 de los Oscar para lanzar un mensaje contundente: “Hay que hablar de lo que realmente importa”; señalando que el cine es un espacio para celebrar, pero también para visibilizar los conflictos que generan sufrimiento.
Bardem, portando la misma pegatina “No a la guerra” que lució en 2003 durante la invasión a Irak; calificó la actual guerra en Oriente Medio como ilegal, basada en “mentiras”, y recordó que tanto en Irak como en Irán, las excusas para justificar la violencia han cambiado, pero el daño sigue siendo el mismo.
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El actor reafirmó su apoyo a la causa palestina, recordando que la población de Gaza continúa siendo víctima de un conflicto que reclama atención internacional.
Asimismo, el cineasta español Oliver Laxe, cuyo filme Sirat competía por dos premios, llevó un pin con la sandía, símbolo de solidaridad con Palestina; y subrayó la importancia de mantener presente “ese dolor en nuestra conciencia”.

Los Oscar 2026 entre cine y activismo
Por su parte, la directora tunecina Kaouther Ben Hania denunció la discriminación contra los palestinos; señalando que el protagonista de su película La voz de Hind no pudo asistir a los Óscar debido a restricciones migratorias impuestas por el gobierno estadounidense.
La ceremonia también destacó a otros ganadores: One Battle After Another se llevó seis estatuillas, incluyendo mejor película; mientras que Guillermo del Toro triunfó con Frankenstein en diseño y vestuario.
La 98ª edición de los premios Óscar se celebra este #15MAR en un Dolby Theatre blindado, no solo por la seguridad habitual, sino por un clima de tensión global sin precedentes.https://t.co/Yq7iO2Mf2w
— teleSUR TV (@teleSURtv) March 14, 2026
La noruega Sentimental Value ganó el Óscar a la mejor película internacional, imponiéndose a Sirat y a El agente secreto, y Amy Madigan fue premiada como mejor actriz de reparto.
Durante la presentación de la categoría de mejor película internacional, Bardem volvió a enfatizar su mensaje: “no a la guerra”; convirtiéndose en el primer presentador de los Óscar en expresar abiertamente su oposición a las acciones bélicas en Medio Oriente, un gesto que resonó en la alfombra roja y más allá.

















