Advierten que la crisis en el estrecho de Ormuz podría golpear el suministro mundial de alimentos

La tensión en torno al estrecho de Ormuz amenaza con extender las consecuencias del conflicto en Oriente Medio más allá del sector energético, debido a las dificultades que enfrenta el transporte de insumos fundamentales para la agricultura mundial. La Cámara de Comercio Internacional alertó sobre el riesgo de que las interrupciones marítimas terminen provocando una crisis de seguridad alimentaria, especialmente en las economías emergentes y en desarrollo.

El organismo empresarial señaló que la atención internacional se ha concentrado principalmente en el incremento de los precios de los combustibles, pero existe otro factor que podría generar efectos más profundos a mediano plazo: la disponibilidad de fertilizantes. Una parte importante de los envíos mundiales de estos productos atraviesa el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio internacional.

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John Denton, secretario general de la Cámara de Comercio Internacional, advirtió que la interrupción de esta vía marítima representa un riesgo para la producción agrícola. El funcionario destacó que el problema de los fertilizantes podría convertirse en uno de los principales impactos económicos del conflicto, debido a su importancia para mantener el rendimiento de los cultivos.

De acuerdo con las cifras citadas por la organización, alrededor de un tercio de los fertilizantes comercializados a nivel mundial transita por el estrecho. Las interrupciones habrían reducido considerablemente la disponibilidad de estos productos, con aproximadamente 2,7 millones de toneladas que no han llegado al mercado, una situación que podría presionar los costos de producción agrícola.

Advierten crisis alimentaria por Ormuz

Si las restricciones al transporte marítimo continúan durante un periodo prolongado, los precios de los alimentos básicos podrían experimentar fuertes incrementos. Entre los escenarios advertidos figura un aumento de hasta 80 % en los precios de algunos cereales, lo que tendría consecuencias directas sobre consumidores, productores y gobiernos que dependen de las importaciones.

Los países emergentes y en desarrollo serían los primeros en sentir el impacto. Las naciones con una elevada dependencia de las importaciones de fertilizantes enfrentarían una mayor vulnerabilidad, como ocurre con Filipinas, país que importa cerca del 90 % de los fertilizantes que utiliza para su producción agrícola.

"La historia que es clave": alertan de un gran problema por el estrecho de Ormuz

A este panorama se suman otros factores que podrían complicar el abastecimiento mundial. Las condiciones meteorológicas asociadas con el fenómeno de El Niño podrían afectar las cosechas y aumentar las presiones inflacionarias, mientras que las dificultades en las rutas marítimas del mar Negro agregan otro elemento de incertidumbre al comercio internacional de alimentos e insumos agrícolas.

La combinación de problemas energéticos, interrupciones logísticas, menor disponibilidad de fertilizantes y condiciones climáticas adversas podría generar una presión simultánea sobre la producción y los precios de los alimentos a escala mundial. Por ello, las advertencias de la Cámara de Comercio Internacional apuntan a que el impacto del conflicto podría sentirse mucho más allá de las zonas directamente involucradas.