La historia de María de los Ángeles Reyes, quien dejó la comodidad de su hogar para ir a Chontales a alfabetizar

Otra historia que inspira y llega al alma es la de María de los Ángeles Reyes, quien tenía 19 años de edad aquel 23 de marzo de 1980, cuando decidió ser voluntaria para ir a alfabetizar a Hato Grande, Juigalpa, Chontales.

“Yo trabajaba en la Juventud Sandinista y aún conservo un carnet como miembro de la Asociación de Niños Sandinistas”, dijo Reyes.

Recuerda que cinco de sus diez hermanos se fueron durante cinco meses a enseñar a leer y escribir al campesinado, regresando el 23 de agosto de ese mismo año.

Foto:De Managua a Chontales: la historia de una joven que decidió alfabetizar/cortesia
Foto:De Managua a Chontales: la historia de una joven que decidió alfabetizar/cortesia

“Yo llevaba una mochila llena de ilusiones. Adentro, dos camisas de alfabetizadora, un mecate, mi pañueleta rojinegra, una hamaca y una lámpara”, dijo esta alfabetizadora 46 años después, quien también refirió que llevaba el corazón henchido de mucho amor a la patria y a la población.

Recordó que sus padres en todo momento estaban de acuerdo con que sus hijos fueran a alfabetizar, porque el país estaba sumergido en más del 51 % de analfabetismo.

46 años después: María recuerda su experiencia como alfabetizadora en Chontales

Mencionó que llegó a una humilde vivienda que estaba rodeada por el río Caribe y que, cuando llovía, el nivel del agua aumentaba considerablemente.

“Esa familia estaba compuesta por cinco personas: el papá, la mamá y tres niños. Cuando llegué, estaban renuentes a aprender a leer y escribir. Me acuerdo de que comencé con los niños y el papá no quería. Un día me retó a que, si yo le preparaba una tortilla, entonces él accedía a recibir clases. Y lo logré y le hice esa tortilla”.

Foto:De Managua a Chontales: la historia de una joven que decidió alfabetizar/cortesia
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Reyes afirmó que su gran satisfacción fue lograr la meta de enseñarles a leer y escribir, y así culminó la historia de los cinco meses que permaneció en aquel lugar.

46 años después, María de los Ángeles Reyes contó que aquella familia llegó a Managua para visitarla en su casa de habitación. El encuentro fue efusivo, muy alegre y lleno de nostalgia.

La protagonista de esta historia prometió que algún día llegará nuevamente a aquella casa donde, hace 46 años, fue maestra de alfabetización.