Escala tensión: China responde a la nueva ley industrial europea

Foto: China responde a la ley industrial “Made in Europe” / Cortesía
Foto: China responde a la ley industrial “Made in Europe” / Cortesía

China expresó este lunes su firme preocupación por la Ley de Aceleración Industrial de la Unión Europea, conocida como el plan “Made in Europe”, y advirtió que podría responder con contramedidas si el bloque mantiene lo que considera restricciones discriminatorias contra la inversión extranjera en sectores estratégicos.

Pekín sostiene que la iniciativa europea afecta directamente a industrias clave como baterías, vehículos eléctricos, energía fotovoltaica y materias primas críticas.

El Ministerio de Comercio chino afirmó que la normativa introduce condiciones que limitan la participación de capital extranjero y endurecen el acceso al mercado europeo.

Según la autoridad, estas medidas obligan a cumplir requisitos en materia de transferencia tecnológica, propiedad intelectual y contratación pública que perjudican a las empresas chinas. Por ello, China presentó observaciones formales ante la Comisión Europea y exigió eliminar las disposiciones que considera discriminatorias.

Foto: China responde a la ley industrial “Made in Europe” / Cortesía
Foto: China responde a la ley industrial “Made in Europe” / Cortesía

China responde a la ley industrial “Made in Europe”

La Ley de Aceleración Industrial, presentada en marzo y aún en debate en el Parlamento Europeo, busca fortalecer la producción de tecnologías limpias dentro del bloque.

El texto plantea un requisito de contenido local del 70% para vehículos eléctricos, del 25% para aluminio y del 25% para cemento.

Además, establece límites a inversiones extranjeras superiores a 100 millones de euros en sectores donde China concentra una parte significativa de la producción global, como baterías, paneles solares y energía nuclear.

Estas inversiones solo se permitirían bajo condiciones que favorezcan la contratación de trabajadores europeos.

China advirtió que actuará para proteger los derechos de sus empresas si la UE avanza sin modificar el texto. El conflicto refleja la creciente tensión comercial entre ambas potencias en un contexto de competencia por el liderazgo en la transición energética y la reindustrialización global.

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