
La Selección Nacional de Nicaragua fortaleció su estructura técnica para el Clásico Mundial de Béisbol con la incorporación de Randall Simon como instructor de bateo, un movimiento que trasciende lo simbólico y apunta directamente al alto rendimiento.
El exjugador de Grandes Ligas llegó con el respaldo de una figura histórica como Dusty Baker, lo que eleva automáticamente su autoridad dentro del grupo y ante el entorno mediático. En el béisbol de élite, la credibilidad es determinante, y Simon la trae validada desde la Gran Carpa.
También te puede interesar: Sale acuerda extensión de un año y US$27 millones con los Bravos
“Agradecido con Dusty (Baker) por pensar en mí porque es una leyenda y, como decimos, podía haber pensado en muchos otros pero pensó en mí. Entonces estoy muy agradecido y contento de estar aquí en Nicaragua otra vez. Sabes, primera vez que vine está era con Rivas entonces pero estoy contento de estar aquí”.
Su regreso también tiene un componente emocional y de conocimiento del entorno, ya que hace doce años tuvo experiencia en la liga profesional nicaragüense con los Gigantes de Rivas, el cuál se siente agradecido con los rivense por su buen recibimiento.
Más que un instructor, Simon representa la implementación de una metodología de Grandes Ligas dentro del dugout pinolero; con miras a competir de tú a tú en el escenario internacional.
Randall Simon detecta una evolución clara en el perfil del pelotero nicaragüense. Desde su óptica técnica, el atleta nacional ha dado un salto físico importante, alineándose con las exigencias del béisbol moderno. “Los muchachos son más grandes, son más rápidos, son más atletas”.

















