
Ecuador enfrenta durante 2026 un escenario de alta vulnerabilidad en el suministro eléctrico, debido a la combinación de sequía, bajos caudales y problemas estructurales en varias centrales hidroeléctricas.
El fenómeno de El Niño presenta un comportamiento diferente al registrado entre 1997 y 1998. Mientras en aquel período las lluvias favorecieron tanto a la Costa como a las cuencas orientales, las previsiones para 2026 apuntan a precipitaciones abundantes en la Costa, pero una fuerte sequía en la Amazonía y el Austro.
Esta situación amenaza a 33 centrales hidroeléctricas que concentran 4.308,95 MW de potencia, equivalentes al 83 % de la capacidad hidráulica nacional.
Entre las zonas más afectadas se encuentran las cuencas de Mazar, Paute, Agoyán y Minas San Francisco, cuyos caudales se acercaron a niveles críticos.

El Niño golpea al sistema eléctrico de Ecuador: 33 hidroeléctricas están bajo amenaza
El río Paute, uno de los principales recursos para la generación eléctrica, registró en 2026 un caudal promedio de 114,13 metros cúbicos por segundo, inferior al registrado en 1997. Además, la represa presentó una importante reducción de su nivel durante los últimos meses.
A este panorama se suma la situación de Coca Codo Sinclair, la mayor central hidroeléctrica del país, con 1.500 MW de capacidad. La planta continúa expuesta a la acumulación de sedimentos y a la erosión regresiva del río Coca, problemas que han provocado reiteradas interrupciones.
Durante 2025, Coca Codo Sinclair acumuló 33 salidas de operación, mientras que en el primer semestre de 2026 registró cuatro paros totales. Uno de ellos, ocurrido el 21 de mayo, provocó cortes de emergencia y un déficit de 1,84 GWh de energía no suministrada.
El escenario evidencia que Ecuador no solo enfrenta un problema climático, sino también una creciente fragilidad de su infraestructura eléctrica, que podría traducirse en nuevas restricciones si disminuyen aún más los recursos hídricos.

















