En un acto de movilización sin precedentes, iglesias de Estados Unidos, afiliadas a la asociación Amigos del Camino de América del Norte (FOSNA); enviaron más de mil postales dirigidas nominalmente a cada una de las mujeres palestinas recluidas en el centro de detención israelí de Damon, ubicado al norte de los territorios ocupados.
Asimismo, la iniciativa busca romper el aislamiento de las prisioneras palestinas; y denunciar las condiciones de degradación humana que enfrentan bajo custodia de la potencia ocupante.
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Además, entre las demandas de FOSNA y las iglesias aliadas en Estados Unidos figuran la abolición inmediata de la detención administrativa; el desmantelamiento del sistema de tribunales militares aplicados a civiles, el cese de la tortura, los abusos sexuales, la humillación y el abandono médico sistemático.
En las misivas, los colectivos religiosos denuncian violaciones sistemáticas que incluyen; torturas continuadas, privación de condiciones mínimas de vida y tratos que contravienen el derecho internacional, calificándolos como potenciales crímenes contra la humanidad.

Iglesias de Estados Unidos alzan la voz
Un grito de alerta por las menores y las detenidas sin juicio. La campaña, que se ha extendido por 15 estados de Estados Unidos, tiene como objetivo urgente atraer la atención de la comunidad internacional sobre la situación de más de 80 prisioneras, entre las que se encuentran niñas y menores de edad.
El movimiento puso especial énfasis en la figura de la detención administrativa, una política que permite a las autoridades militares israelíes encarcelar a palestinos sin cargos ni juicio previo.
Bajo este esquema, el plazo de detención se renueva de forma arbitraria, dejando a las mujeres en un limbo jurídico indefinido.
Exigencias de responsabilidad internacional: más allá del envío de postales, la movilización ha inundado de correos electrónicos y peticiones a figuras políticas, diplomáticas y militares con responsabilidad directa en el sistema penitenciario.
Los organizadores de Estados Unidos llaman a visibilizar la crisis y a actuar frente a una situación que describen como una emergencia de derechos humanos y dignidad global.

















