Una ofensiva militar estadounidense en la frontera entre Ecuador y Colombia; ha generado fuertes denuncias por presuntas violaciones a los derechos humanos contra comunidades rurales.
Según el Gobierno del presidente Daniel Noboa; los operativos iniciados el 6 de marzo buscaban desmantelar a grupos armados como los llamados “Comandos de la Frontera”. Sin embargo, pobladores aseguran que las acciones afectaron directamente a campesinos.
De acuerdo con testimonios locales en Ecuador, helicópteros militares bombardearon granjas, destruyeron viviendas e incendiaron cultivos. José Peña, agricultor de 66 años, relató que tuvo que esconderse mientras los explosivos impactaban directamente su propiedad. Como resultado, las detonaciones destruyeron su granja y dejaron el lugar en escombros.
Frontera Ecuador – Colombia bajo tensión

Asimismo, reportes de prensa que visitaron la zona confirmaron la destrucción de casas, árboles y animales. Además, indicaron que no se encontraron evidencias de laboratorios o estructuras vinculadas al narcotráfico en los sitios atacados.
La violencia no se limitó a los bombardeos. Gilson Vargas; de 26 años, denunció que fue detenido junto a otros trabajadores. Según su testimonio, fueron vendados, golpeados y trasladados a una base militar en Ecuador.
Por otra parte, la abogada Lina María Espinosa aseguró que existen prácticas sistemáticas de tortura; incluyendo descargas eléctricas y simulacros de asfixia. En este sentido, videos difundidos muestran a civiles retenidos y sometidos por fuerzas de seguridad.
Finalmente, estas operaciones se desarrollan en medio de la cooperación militar entre Quito y Estados Unidos. No obstante, líderes comunitarios advierten que los agricultores están pagando el costo de una estrategia que no distingue entre civiles y grupos armados.


















