El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, calificó este martes como una “brutal invasión armada” la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Las declaraciones se dieron en una rueda de prensa en Moscú, donde el canciller repasó los principales resultados de la diplomacia rusa en 2025 y abordó los retos de política exterior para 2026.
Lavrov aseguró que lo ocurrido en Venezuela representa acontecimientos “sin precedentes”, con decenas de muertos y heridos, así como la captura y traslado forzoso de Maduro y su pareja fuera del país. El jefe de la diplomacia rusa también expresó su preocupación por amenazas similares contra Cuba y otros países de América Latina y el Caribe, así como por intentos de desestabilizar políticamente naciones como Irán.
La operación militar estadounidense, ejecutada el 3 de enero bajo el argumento de combatir el narcoterrorismo, incluyó ataques en Caracas y varias regiones, seguido por la detención de Maduro y Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York.
“Invasión brutal”, denuncia Lavrov sobre la acción militar de EE.UU. contra Venezuela: habla del secuestro del presidente legítimo y su esposa, y advierte que las amenazas se extienden a Cuba y otros países de América Latina. https://t.co/9XQpESpcL5 pic.twitter.com/ZGcJwMqzSt
— RT Última Hora (@RTultimahora) January 20, 2026
Lavrov: EE.UU. cometió una «brutal invasión armada»
El evento ha generado respuesta internacional, con gobiernos y organismos que cuestionan la legalidad de la acción y exigen el respeto a la soberanía venezolana.
El Gobierno venezolano calificó las acciones de Washington como una “gravísima agresión militar” con fines de apoderarse de recursos estratégicos como petróleo y minerales. Aseguró que el objetivo real de la intervención es quebrar la independencia política de la nación.
Diversos países, entre ellos China y Rusia, han exigido la liberación de Maduro y su esposa; al tiempo que insisten en que Venezuela debe decidir su destino sin injerencias externas. La captura también ha provocado tensiones diplomáticas y una intensa discusión sobre el respeto al derecho internacional y la estabilidad en la región.



















