Las protestas en la ciudad de Mineápolis contra los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han escalado de manera significativa tras la muerte de una mujer a manos de un agente durante una redada este pasado miércoles.
Los manifestantes han tomado las calles con pancartas, consignas y, según videos difundidos en redes sociales, algunas personas han quemado banderas estadounidenses en señal de rechazo a la violencia policial.
El incidente ha generado una intensa cobertura mediática y preocupación en la comunidad local; así como un amplio debate sobre la actuación de ICE en operativos dentro de barrios residenciales.
La víctima, cuya identidad ha sido confirmada por autoridades locales, falleció durante el procedimiento; lo que ha intensificado el rechazo de la población y la convocatoria de marchas y concentraciones espontáneas.
📍 Minneapolis: "We're seeing the images on the screen. There's that flag… being burned." pic.twitter.com/u1nj4r8rlX
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) January 7, 2026
Protestas tras la muerte de mujer a manos de ICE
Para contener la situación y reforzar la seguridad, más de 2.000 agentes del ICE fueron desplegados en Mineápolis y en la capital del estado, Saint Paul; por orden del presidente Donald Trump.
Las autoridades federales han asegurado que los agentes están allí para proteger a los funcionarios y garantizar que los operativos se realicen conforme a la ley; mientras que los líderes locales han llamado a la calma y a la mediación entre la ciudadanía y las fuerzas federales.
La tensión también se ha extendido a las redes sociales, donde se difunden imágenes y testimonios de los enfrentamientos entre manifestantes y personal de ICE; reflejando un clima de indignación y frustración por parte de la comunidad afectada.
Organizaciones locales de derechos humanos han exigido investigaciones independientes sobre el operativo y han solicitado la rendición de cuentas de los agentes involucrados.
El episodio reabre un debate nacional sobre las políticas migratorias de Estados Unidos, el uso de la fuerza en redadas y la relación entre autoridades federales y comunidades locales; especialmente en ciudades con presencia significativa de población migrante.



















