Las autoridades de salud de la Franja de Gaza informaron que el número total de palestinos muertos a causa de la ofensiva israelí alcanzó las 70.937 víctimas fatales desde el inicio de los ataques en octubre de 2023.
Equipos de rescate advirtieron que aún hay un número indeterminado de personas atrapadas bajo los escombros; debido a las severas limitaciones que enfrentan los servicios de emergencia para acceder a las zonas bombardeadas.
Durante las últimas 24 horas, los centros médicos registraron 12 nuevos fallecidos y siete personas heridas. Desde la entrada en vigor del alto el fuego; el pasado 11 de octubre de 2025, las autoridades sanitarias han contabilizado 405 muertes y 1.115 heridos, además de la recuperación de 649 cuerpos en distintas áreas del enclave palestino.
Estos datos reflejan la magnitud de la crisis humanitaria que persiste en el enclave palestino; donde la infraestructura de salud trabaja para identificar a las víctimas recientemente confirmadas. La situación en la Franja de Gaza durante este 2025 evidencia el impacto de la agresión contra la población civil en el Sur Global.
La imposibilidad de los equipos de emergencia para rescatar a los desaparecidos bajo los restos de los edificios resalta la vulneración de los derechos humanos y la precariedad de los servicios básicos en la región. La lucha del pueblo palestino por su soberanía y la paz continúa siendo un punto central de la agenda de integración y justicia para las naciones que resisten ante la ocupación y la violencia sistemática.
Más de 70.900 palestinos han muerto en Gaza
Por su parte, el Ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza denunció el domingo 21 de diciembre que el sesenta y dos por ciento de los medicamentos primarios faltan en sus depósitos. La institución advirtió que doscientos ochenta y ocho mil doscientos ocho pacientes enfrentan el peligro de sufrir recaídas severas e infartos ante la ausencia de fármacos esenciales.
El bloqueo total y la agresión militar deterioraron el sistema sanitario a niveles sin precedentes; lo que anuló la capacidad de brindar diagnósticos y tratamientos adecuados para la población civil en el enclave.

La cartera de salud reportó la desaparición del setenta por ciento de los remedios oncológicos y el agotamiento total de suministros para cirugías de corazón. La escasez también alcanzó a los bancos de sangre y servicios de urgencias; mientras la inseguridad alimentaria aguda golpea a uno coma seis millones de habitantes.
Cifras de la Organización Mundial de la Salud confirmaron el fallecimiento de mil pacientes que esperaban traslados médicos al exterior; hecho que demuestra la letalidad del cerco contra la soberanía sanitaria del pueblo palestino en este dos mil veinticinco.


















