Las familias nicaragüenses se desbordaron este 7 de diciembre hacia los alrededores de la majestuosa Catedral de León, un punto que se convirtió en el corazón palpitante de la fe y la tradición mariana.
Desde muy temprano, cientos de personas se concentraron con emoción para esperar el tan anhelado grito de “¿Quién causa tanta alegría?”, momento que marca el inicio oficial de la Gritería Mayor, celebración que este año cumple 168 años de historia y fervor popular.
Los colores brillantes de los altares, las luces, los cantos y el aroma a pólvora envolvían el ambiente en una mezcla perfecta entre devoción y fiesta. Niños, jóvenes y adultos aguardaron con ansias el estallido del tradicional grito, que retumbó entre las paredes coloniales del centro histórico y abrió paso al recorrido por las calles de León; una ciudad que esta noche se viste con su mejor rostro para honrar a la Virgen María.
“Estamos desde Matagalpa, andamos con toda la familia disfrutando esta maravillosa tradición. Así como decía nuestro adorado obispo: quien no es mariano no es cristiano. Disfrutando en esta bella ciudad de León que hoy nos acoge de una manera impresionante”; expresó Hugo Castillo, originario de Matagalpa.

Mucho fervor desde León
Recorrimos las principales avenidas y nos encontramos con familias enteras alistadas con sus canastas, listas para compartir gorritas, dulces tradicionales y la alegría que caracteriza este día. Los altares de los hogares destacaban con diseños creativos que iban desde escenas bíblicas hasta representaciones de la cultura local; todos iluminados por luces que parecían danzar al ritmo de las plegarias.
“Tengo 30 años de celebrar la Purísima. La celebro por mis abuelos; esto viene de generación en generación. Y la celebro más porque me curé de cáncer y estoy agradecida con la virgencita. La seguiré celebrando hasta que me muera, pero ahí quedan mis hijos que la continuarán”; destacó Luciana Cárcamo, fiel devota de la Concepción de María en León.

Cada esquina ofrecía una muestra distinta de fe: cánticos marianos, rezos, explosiones de cohetes y el bullicio típico de esta fiesta que une a todo un pueblo. La Gritería no solo es tradición; es identidad, es memoria viva y es la expresión más pura del cariño nicaragüense hacia la Madre Santísima.
En León, esta noche la devoción brilló con más fuerza que nunca, recordándonos que mantener vivas nuestras tradiciones es mantener viva el alma de Nicaragua.



















