El Grinch, creado por el escritor gringo Dr. Seuss, es uno de los personajes más famosos de la Navidad. Su historia arrancó en 1957 con la publicación del libro ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!, una obra que mezcla relajo con una crítica al consumismo que se arma en las fiestas de diciembre.
Años después, en 1966, el personaje dio el brinco a la pantalla con una animación dirigida por Chuck Jones. La voz del Grinch la puso Boris Karloff y, aunque la cinta original salió en blanco y negro, el personaje se volvió más popular con cada nueva versión que sacaron.
Con el tiempo, un montón de generaciones conocieron al Grinch por libros, animaciones y obras de teatro. Ese maje verde y gruñón, con un corazón “dos tallas más pequeño”, terminó siendo símbolo de rebeldía contra el consumismo navideño y de cómo uno puede cambiar cuando llega la época.
En el año 2000, Universal Pictures estrenó How the Grinch Stole Christmas, conocida aquí en Latinoamérica como El Grinch. La dirigió Ron Howard y la protagonizó Jim Carrey. La película se metió de lleno en el origen del personaje y en la vida de los habitantes de Villaquién, mostrando con lujo de detalle la gran diferencia entre la amargura del Grinch y la alegría exagerada de la comunidad.
Conoce cómo se creó el Grinch y cómo Jim Carrey lo hizo inolvidable

La cinta recaudó más de 345 millones de dólares, volviéndose la segunda película navideña más taquillera de la historia, solo detrás de Mi pobre angelito. Uno de los grandes clavos durante la producción fue el maquillaje del protagonista: tardaban horas aplicándolo cada día y hasta le afectó emocionalmente a Carrey.
La primera sesión de maquillaje se tardó ocho horas y media, tanta cosa que Carrey hasta pensó en largarse de la película. Para ayudarlo, el productor Brian Grazer contrató a un mae que entrenaba a agentes de la CIA para aguantar torturas, y fue él quien le enseñó técnicas para controlar el estrés.
El color de los ojos del Grinch también fue un relajo. En unas escenas se le ven los ojos cafés de Carrey y en otras los amarillos del personaje. Eso pasó porque los lentes de contacto lo irritaban bastante, así que tenían que decidir cuándo usarlos y cuándo no.
El perro Max fue interpretado por seis perritos rescatados, todos mestizos. Kelly y Chip hicieron la mayoría de las acrobacias, mientras Topsy, Stella, Zelda y Bo aparecieron en escenas adicionales. Todos fueron adoptados después del rodaje, dando un gran ejemplo de rescate y adopción responsable.
Jim Carrey también metió varias improvisaciones que quedaron para la historia, como la frase: “6:30 p. m. cena conmigo, esa no la cancelaré”, o la escena donde el Grinch jala el mantel. Esos momentos espontáneos le dieron un sabor especial a la película y la volvieron un clásico navideño.
El origen del Grinch, cuyo creador en realidad se llamaba Theodor Seuss Geisel, se remonta incluso a 1953, cuando apareció como un pájaro en el libro Scrambled Eggs Super!. Pero el Grinch que todos conocemos nació definitivamente en 1957 con ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!, consolidándose como un ícono de la temporada navideña.

















