En Fundación, Magdalena, Colombia, se vivió una doble tragedia que conmovió a toda la comunidad: Dormelina Venera, de 50 años, falleció apenas dos horas después de enterarse de la muerte de su hijo, Walder Jacob Montero Venera, de 35 años.
Walder, quien desde la infancia enfrentó parálisis cerebral, vivía con su madre en una humilde vivienda del barrio Juan XXIII. A pesar de las dificultades económicas y de salud, Dormelina dedicó su vida a cuidar a su hijo, con amor incondicional y un compromiso absoluto que los vecinos describían como “inseparables”.
Los últimos días de Walder estuvieron marcados por un deterioro repentino de su salud, que terminó con su vida en la casa familiar, rodeado de seres cercanos.
La noticia de su muerte devastó a Dormelina. Testigos relatan que ella expresó que su vida carecía de sentido sin su hijo y que minutos después su estado emocional colapsó. Dos horas más tarde sufrió un paro cardiaco fulminante y los médicos no pudieron salvarla.

Doble tragedia en Magdalena, Colombia
La comunidad recuerda a madre e hijo como un ejemplo de amor y entrega. “Esa mujer vivía por él. Lo amaba con el alma”, expresó un vecino, reflejando el sentimiento generalizado en Fundación y en el corregimiento de Santa Rosa de Lima, donde la familia tenía sus raíces.
Especialistas señalan que un duelo intenso puede provocar efectos físicos graves. La Fundación Española del Corazón explica que la pérdida de un ser querido eleva el riesgo de complicaciones cardiovasculares; y un estudio de la Universidad de Harvard concluyó que el riesgo de infarto aumenta hasta 21 veces en las primeras 24 horas tras recibir la noticia de una muerte cercana.
El sepelio de Dormelina y Walder reunió a familiares, amigos y vecinos; quienes coincidieron en que ambos partieron como vivieron: unidos por un amor infinito, dejando un legado de entrega y afecto que quedará en la memoria de su comunidad.


















