El plan de paz anunciado por el nuevo presidente ucraniano, Piotr Poroshenko, ha sido respaldado por Rusia y rechazado por los independentistas del Este, que insisten en la soberanía de sus regiones, publica hoy RBC Daily.
En su discurso de investidura, el quinto presidente de Ucrania prometió entablar diálogo con el Este, amnistiar a los milicianos y permitir la salida libre del país de mercenarios extranjeros. También dio a entender que está dispuesto a conversar con Moscú.
Al valorar estas declaraciones, el embajador ruso en Kiev, Mijaíl Zurábov, dijo que son «esperanzadoras». Por su parte, el presidente Vladímir Putin comentó tras su encuentro con Poroshenko en Normandía que los planes de su homólogo ucraniano le parecen «correctos».
El sábado, Putin ordenó reforzar la frontera con Ucrania, y los portavoces de Poroshenko informaron que ambos países acordaron actuaciones conjuntas para vigilar las zonas más problemáticas de la frontera.
Según Bloomberg, Moscú y Kiev empezaron ayer conversaciones, extremo que no pudieron confirmar fuentes de la diplomacia ucraniana. A su vez, el extitular del Servicio de Seguridad de Ucrania, Evgueni Marchuk, dijo a RBC que Kiev tiene un «buen equipo de negociadores con Moscú que conocen la mentalidad y las tradiciones diplomáticas rusas».
Entretanto, los independentistas del Este se negaron a negociar con Kiev, argumentando que el plan de Poroshenko prevé que Ucrania se mantenga como país unitario con un único idioma oficial, el ucraniano.
Según Miroslav Rudenko, comandante de las milicias de la autoproclamada República Popular de Donetsk (RPD), las condiciones para negociar son el «cese de todas las hostilidades, la retirada de las tropas y el reconocimiento de las repúblicas de Donetsk y Lugansk». En caso contrario, los independentistas «lucharán hasta el final».
«Poroshenko es el presidente de un país vecino y sus declaraciones no nos atañen», dijo el primer ministro de la RPD, Alexandr Borodái, mientras que el dirigente de la República de Lugansk declinó comentar la investidura del presidente alegando la «ausencia de relaciones diplomáticos con Ucrania».
Expertos rusos y ucranianos consultados por el diario coinciden en que los independentistas apenas hacen caso a Moscú.
«Cierta influencia rusa sobre los separatistas del Este sí que la hay, podríamos comprobarlo con solo cortar la frontera», sostiene el politólogo ucraniano Vadim Karasiov. «Pero el que ya no estén bajo control del Kremlin, es un hecho», agrega.
La influencia rusa sobre las milicias de Donbás se exagera mucho, opina por su parte el ruso Evgueni Mínchenko. «Todas las decisiones de sus líderes se toman de forma autónoma y sin consultar con el Kremlin».
Según el ucraniano Tarás Bogdan, lo del este ucraniano es un «proceso difícil de controlar en términos políticos». «Si Rusia y Ucrania llegan a un acuerdo, no va a significar que el Donbás recupere la normalidad enseguida», dice el experto, al indicar que por ahora los independentistas «son mejores combatiendo que haciendo política».

















