Se registraron más de 1.000 réplicas, lo que llevó al gobierno del presidente Daniel Ortega a decretar alerta roja, que implica activar todos los comités locales de emergencia y mantener constante comunicación entre las diversas entidades sobre eventos específicos que tengan que ver con riesgos inminentes para la ciudadanía.
Imágenes mostradas por diversos medios televisivos mostraban el miedo de la gente que se encontraba en supermercados de la capital buscando víveres. «Las estanterías se movieron violentamente y muchos productos cayeron al suelo, hubo un momento de miedo y gente salió corriendo», dijo Ángeles Rodríguez.
En la catedral Metropolitana de Managua, donde centenares de personas celebraban un acto religioso previo a la Semana Santa, miembros de la Cruz Roja y de los bomberos recomendaron a las autoridades religiosas, suspender la actividad obedeciendo al alerta roja del Gobierno y que ordena que no se celebren actividades que agrupe a personas.
«Ya nos estábamos calmando porque aunque han habido réplicas, pero este último sismo fuerte nos ha vuelto a angustiar, son cosas de Dios, solo nos queda orar», dijo Miguel Ugarte.
Ronny Davies, un camarero de 27 años, dijo a The Associated Press que el alerta decretado por el gobierno «hace que ya haya poca gente en las calles… de que los edificios estén vacíos». Agregó que «la ventaja es que hay muy poco edificios grandes aquí desde el terremoto antiguo (en 1972)».
El terremoto se sintió también en El Salvador y Costa Rica.
MANAGUA, Nicaragua (AP)

















