La audiencia lisboeta estaba enfervorizada cada una de las notas de la banda y enloqueció cuando a mitad del concierto los de California interpretaron «Numb», todo un himno de su extensa discografía.
Fue entonces cuando «Mr. Hahn», el DJ y teclista del grupo, apretó las teclas de su piano para disparar las primeras notas de la emblemática «In the end», un tema de su primer álbum con el que alcanzaron el reconocimiento internacional.
La banda enlazó el éxito con la desgarradora «Faint», una mezcla de rap y rock pesado que define perfectamente aquel género nacido en los 90 conocido como «nu metal» y del que Linkin Park son fieles representantes.
Después hacer creer al público que se iban con una salida ficticia durante algunos minutos, los «Linkin» volvieron con más fuerza y estuvieron acompañados en algún tema por el DJ Steve Aoki, que en 2013 grabó con ellos la canción «A Light That Never Comes».
La voz de Bennington se desgarraba a cada chillido de la trágica «What I’ve done», un tema que coreó el público y puso fin al concierto con la apoteósica «Bleed it out», que derrochó energía y rabia en cada «riff» de guitarra.
Antes de ellos, los también estadounidenses Queens of the Stone Age, todo un mastodonte sobre el escenario, ya habían saciado la sed de rock de los espectadores lisboetas con estridentes guitarras y pesadas baterías.
El líder de la banda, Josh Homme, rasgaba las cuerdas de sus guitarras para emitir sonidos traídos directamente desde el lejano desierto de Nevada, en un estilo de música conocido como ‘stoner rock’.
Encima del principal teatro de Rock in Río Lisboa, brindaron a los asistentes una copa del mejor ‘stoner’ con temas clásicos como «No one knows», «Go with the flow» y su demoledor ‘single’ «My God is the sun» de su nuevo disco «…Like a Clockwork» (2013).
El público alcanzó el clímax con el tema «Better Living Through Chemistry», toda una brutalidad de canción marcada por el bajo de la introducción que hacía retumbar el corazón de los asistentes.
La jornada de hoy la cierra el DJ Steve Aoki, que trae su maleta repleta de canciones «house» y ritmos electrónicos para mantener despierto al público hasta altas horas de la madrugada.
El sábado, el principal atractivo será la banda canadiense Arcade Fire, y, como colofón a la fiesta, el estadounidense Justin Timberlake cerrará el domingo el que es considerado uno de los mayores festivales del mundo.
















