Tuétano de res: el superalimento que fortalece tu cuerpo

Foto: Recetas nutritivas con tuétano de res para cuidar tu cuerpo/Cortesía
Foto: Recetas nutritivas con tuétano de res para cuidar tu cuerpo/Cortesía

El tuétano de res, esa sustancia gelatinosa dentro de los huesos, regresa a la cocina moderna gracias a sus propiedades nutricionales. Tradicionalmente usado en tacos, caldos y asados, aporta proteínas, grasas saludables, vitaminas y minerales que benefician articulaciones y piel. Su sabor une tradición y nutrición, ideal para dietas equilibradas.

El colágeno y la gelatina del tuétano fortalecen huesos, cartílagos y articulaciones. Estos compuestos reducen el riesgo de osteoartritis y favorecen la regeneración ósea. Además, la glucosamina natural disminuye la inflamación articular, mejorando la movilidad. Estudios sugieren que su consumo regular puede incrementar la densidad mineral ósea.

El tuétano protege la salud cardiovascular gracias a sus ácidos grasos monoinsaturados y omega-3. Estas grasas reducen el colesterol LDL y combaten la inflamación crónica. Su contenido de hierro y zinc contribuye a la oxigenación sanguínea y mantiene la integridad vascular, favoreciendo un corazón saludable y fuerte.

La piel, el cabello y las uñas también se benefician del tuétano. Su colágeno promueve la producción de elastina y queratina, mejorando hidratación y elasticidad. Las vitaminas A, E y K actúan como antioxidantes, protegiendo contra el daño oxidativo. Fósforo y magnesio fortalecen uñas y cabello, previniendo fragilidad y pérdida de brillo.

Foto: Recetas nutritivas con tuétano de res para cuidar tu cuerpo/Cortesía
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Recetas nutritivas con tuétano de res para cuidar tu cuerpo

Además, el tuétano fortalece el sistema inmunológico y digestivo. Las vitaminas del complejo B, el hierro y el zinc aumentan la producción de glóbulos rojos y mejoran las defensas. La gelatina protege el revestimiento intestinal, facilitando la absorción de nutrientes y aliviando problemas digestivos como el síndrome de intestino permeable.

Se puede consumir crudo, asado o en caldos y guisos. Prepararlo correctamente maximiza nutrientes y reduce riesgos de compuestos proinflamatorios. Organizaciones como Harvard, recomiendan incluirlo con moderación en la dieta, especialmente para adultos mayores, personas activas o quienes buscan mejorar piel, articulaciones y sistema inmune.

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