¿Hasta qué edad los hijos pueden bañarse con los padres?

Esta es una pregunta de esas para las que no parece haber una única respuesta. Sin embargo, podemos basarnos en el sentido común y en algunos cambios que se van presentando a medida que los niños crecen para saber cuándo es tiempo de que padres e hijos tengan privacidad en el baño.

Alguna de las partes no está cómoda

Esto suele suceder cuando los padres se bañan con un hijo del sexo opuesto, por ejemplo mamá y el varón. Quizá en los primeros dos años de los niños la diferencia de género no afecte, pero cuando los hijos tienen una edad próxima a los tres años es normal que comiencen a hacer ciertas preguntas debido a que se vuelven más conscientes de su cuerpo y es cuando perciben distinciones entre las partes de ellos y las de sus padres. Si esto ocurre y te sientes incómodo, es mejor dejar el hábito.

El niño reclama más intimidad

Puede ocurrir que sea el mismo niño el que reclame su espacio de privacidad a la hora de bañarse y pida hacerlo solo. En el caso de que el niño no pida que se respete su privacidad, igualmente puedes darte cuenta de si se siente cómodo o no contigo en el baño al notar en él una actitud que antes no tenía, como por ejemplo en el hecho de cerrar la puerta para cambiarse.

Por una cuestión de aprendizaje

Si tratamos de encontrar una respuesta racional a nuestra pregunta inicial, hasta qué edad pueden bañarse padres e hijos juntos, debemos fijarnos en el propio desarrollo de un niño. A la edad de 5 años los niños comienzan a hacerse autónomos en diversos aspectos, y necesitan incorporar a sus vidas nuevas costumbres y enseñanzas, una de ellas tiene que ver con el hecho de saber cómo realizar su higiene personal. Así los 5 años es la etapa indicada para que los niños aprendan a ducharse en solitario.

Un tiempo para mamá

Si bien éste no es un motivo de peso importante, sí que lo considero válido. A las mamás por lo general no nos sobra el tiempo, por lo que el poder disfrutar de 15 minutos de una ducha caliente o refrescante muchas veces resulta ser el único espacio a solas que tenemos durante el día, entonces ¿por qué habríamos de compartirlo con un hijo que ya puede ducharse solo?