Un ataque de pánico consiste en un breve período -en general, no mayor a 10 minutos- de miedo intenso. Sus principales síntomas son: palpitaciones, dolor en el pecho, sudoración, náuseas, mareos, dificultades para respirar y temor a perder el control o a la muerte.
Este malestar es cada vez más frecuente entre los más pequeños de la familia. Por este motivo, es fundamental saber qué hacer si tu hijo tiene un ataque de pánico.
Información
A la hora de vencer los ataques de pánico, es imprescindible que tu niño esté informado sobre lo que le está pasando. Solo así, se sentirá en mejores condiciones para vencer el miedo. Cuéntale que los ataques de pánico son la reacción de nuestro organismo ante una situación que se presenta como peligrosa (pero que en verdad no lo es). Por otra parte, hazle saber que si bien este malestar puede inspirar mucho temor, es en realidad inofensivo.
Relajación
Si quieres que tu hijo pueda afrontar el miedo y salga victorioso, tendrás que enseñarle a relajarse. Para ello, existen dos estrategias principales. La primera consiste en centrarse en la respiración y disminuir su ritmo. Inhalar y exhalar lentamente evitará que se sienta mareado e impedirá que la ansiedad se agudice. La segunda estrategia supone la relajación muscular. Haz que se imagine que es un «muñeco de trapo» o realízale algunos masajes en los músculos de los hombros y el cuello. Esto lo alentará a salir adelante.
Realismo
Esta técnica es ideal para niños mayores o adolescentes e implica identificar los pensamientos responsables de la sensación de pánico. Estos suelen ser algo así como: «voy a morir», «esto continuará para siempre», «no tengo salida» o «todo el mundo se reirá». Para que tu hijo pueda reconocer el pensamiento problemático, trata de conversar con él hasta que pueda verbalizar estos miedos. Una vez que lo haya hecho, lo habrás despojado de de una gran carga y podrás ayudarlo a poner los pies sobre la tierra.

















