Aunque factores como la hipertensión, el colesterol elevado, el tabaquismo y el sedentarismo siguen siendo las principales causas de enfermedad cardiovascular; especialistas en salud advierten que ciertos medicamentos de uso frecuente también pueden contribuir a elevar el riesgo de infarto o eventos cardíacos; especialmente en personas con condiciones previas.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), una persona muere cada 36 segundos en Estados Unidos a causa de enfermedades cardiovasculares; lo que incluye infartos y accidentes cerebrovasculares.
Entre los fármacos señalados están los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como ibuprofeno, naproxeno y diclofenaco; utilizados para el dolor, la inflamación y la fiebre. Expertos explican que su uso prolongado puede afectar la producción de prostaciclina, una sustancia que protege los vasos sanguíneos; lo que podría elevar la presión arterial y favorecer la formación de placas en las arterias.
En el caso de algunos medicamentos para la diabetes, como glipizida y glimepirida, así como ciertas insulinas de acción prolongada, estudios han asociado su uso con aumento de peso, episodios de hipoglucemia y resistencia a la insulina; factores que pueden impactar negativamente la salud cardiovascular si no se controlan adecuadamente.

No todos los medicamentos son inofensivos
También se han emitido alertas sobre antifúngicos como fluconazol, itraconazol y ketoconazol, ya que pueden alterar el ritmo cardíaco y provocar arritmias en ciertos pacientes. Algunas revisiones médicas han relacionado además otros antimicóticos con efectos cardíacos adversos en casos específicos.
Por último, el minoxidil, conocido por tratar la caída del cabello y originalmente desarrollado para la hipertensión, puede provocar dolor en el pecho y otros efectos cardiovasculares debido a su acción vasodilatadora.

Los especialistas recalcan que estos medicamentos no deben suspenderse sin supervisión médica. La recomendación general es consultar al profesional de salud para evaluar riesgos, ajustar dosis o considerar alternativas seguras según cada caso.


















