Apple compra en secreto una startup de IA facial por USD 2.000 millones

FOTO: Apple apuesta por una IA que no necesita voz ni teclado /CORTESÍA
FOTO: Apple apuesta por una IA que no necesita voz ni teclado /CORTESÍA

Apple volvió a moverse en silencio, pero el impacto es gigante. La compañía de Cupertino concretó la compra de Q.ai, una startup israelí especializada en inteligencia artificial facial, por un monto cercano a los 2.000 millones de dólares, convirtiéndose en la segunda mayor adquisición de su historia, solo detrás de Beats en 2014.

La operación, que pasó desapercibida durante meses, revela ahora una de las apuestas más ambiciosas de Apple: una tecnología capaz de interpretar el “habla silenciosa”, es decir, comprender lo que una persona quiere decir sin emitir sonido alguno.

Q.ai desarrolló sistemas basados en micromovimientos faciales imperceptibles en labios, mejillas y mandíbula que, combinados con sensores ópticos y modelos avanzados de aprendizaje automático, permiten traducir la intención de habla del usuario en comandos digitales. La propuesta apunta a una interacción “sin ruido”, ideal para entornos donde hablar o escribir no es práctico.

La tecnología está pensada para integrarse en dispositivos como AirPods, iPhone, gafas inteligentes, visores de realidad mixta y futuras versiones de Vision Pro, ampliando las formas en que los usuarios se comunican con sus equipos.

Apple apuesta por una IA que no necesita voz ni teclado

FOTO: Apple apuesta por una IA que no necesita voz ni teclado /CORTESÍA
FOTO: Apple apuesta por una IA que no necesita voz ni teclado /CORTESÍA

El equipo fundador no es nuevo en el ecosistema Apple. Su CEO, Aviad Maizels, fue el creador de PrimeSense, la empresa cuya tecnología de sensores de profundidad dio origen a Face ID, presentado en el iPhone X en 2017. Con Q.ai, Maizels regresa a Apple con una propuesta que busca redefinir la interfaz humano–máquina.

Junto a él se suman perfiles de alto nivel como Yonatan Wexler; investigador en aprendizaje automático y ganador del premio Marr; y Avi Barliya, emprendedor con experiencia en proyectos de conducción autónoma y exploración espacial. El objetivo común del equipo es claro: llevar tecnología compleja al consumo masivo sin fricción.

La compra se produce en un momento clave para Apple; que ha sido señalada por avanzar más lento que Google; OpenAI o Anthropic en el terreno de la IA generativa. Sin embargo, la estrategia parece ir por otro camino: no competir solo en modelos de lenguaje, sino cambiar la forma en que los usuarios interactúan con la tecnología.

Johnny Srouji; vicepresidente senior de hardware de Apple, calificó a Q.ai como “una empresa notable que abre caminos creativos en el uso de imagen y aprendizaje automático”. Las patentes registradas por la startup sugieren una integración profunda con Apple Intelligence y una evolución significativa de Siri en los próximos años.

Lejos de ser una solución inmediata; la compra de Q.ai deja una señal clara: Apple apuesta a interfaces invisibles; silenciosas y naturales, en un futuro donde la tecnología se use casi sin notarse.