La comunidad de Santa María de Pantasma, en el departamento de Jinotega, se encuentra consternada tras la trágica muerte de Héctor Geovanny Hernández, un padre de 48 años que semanas atrás desenterró el cuerpo de su hijo, Héctor Armando Hernández, un joven de 17 años fallecido en un accidente de tránsito.
Este acto, que se volvió viral y generó un fuerte impacto emocional en la población, culminó en una dolorosa decisión: el padre se quitó la vida tras enfrentar una profunda depresión.
Héctor Geovanny, residente del barrio Malecón 2 en Santa María de Pantasma, fue trasladado esta mañana de urgencia al Centro de Salud Adelina Ortega por Bomberos Unidos, después de ingerir un veneno conocido como Gastoxin.
Al llegar al centro médico, presentaba signos de somnolencia extrema y, lamentablemente, falleció a las 11:40 a.m. El diagnóstico reveló una intoxicación severa por fosfuro de aluminio; lo que derivó en un shock cardiovascular tóxico.

Una historia trágica desde Pantasma, Jinotega
El desgarrador suceso se remonta al 6 de noviembre, cuando cámaras de seguridad captaron el momento en que el padre, aparentemente bajo los efectos del alcohol y abrumado por la tristeza, se dirigió al cementerio.
En un acto que dejó a muchos boquiabiertos, desenterró el cuerpo de su hijo y lo llevó a su hogar; argumentando que «tenía frío y necesitaba ser abrigado».
Las autoridades y profesionales de la salud mental han señalado que la depresión puede llevar a decisiones extremas, especialmente en situaciones de pérdida tan profundas. La comunidad ha expresado su dolor y solidaridad con la familia; resaltando la importancia de brindar apoyo emocional a quienes enfrentan situaciones similares.
Finalmente, este trágico desenlace pone de manifiesto la necesidad urgente de abordar la salud mental. Además, ofrecer recursos a quienes sufren la pérdida de un ser querido. La historia de Héctor Geovanny y su hijo es un recordatorio sombrío de los estragos que puede causar el dolor no tratado y la desesperación.

















