En la comunidad de San Gabriel, ubicada en el municipio de San Rafael del Norte, Jinotega, el suboficial Juan José Barrera González se convirtió en un verdadero héroe. Con cinco años de experiencia en la Especialidad Técnica Canina de la Policía Nacional, su trabajo junto a Duke, su leal compañero canino, fue fundamental para localizar a Rony; un niño de dos años que había estado desaparecido durante 27 horas.
La angustia comenzó el jueves 12 de marzo, cuando Rony desapareció mientras jugaba en el patio de su casa. La búsqueda se intensificó rápidamente, involucrando a la comunidad, la Policía Nacional, los bomberos, Cruz Blanca y el Ministerio de la Familia. Sin embargo; fue el suboficial Barrera y Duke quienes finalmente lograron encontrar al pequeño.
“Llegamos a la casa y conseguimos unos zapatitos y una camisetita”, recuerda Barrera sobre sus primeros pasos en la búsqueda. “Marcamos desde el zapatazo. El can comenzó a rastrear donde había estado el niño anteriormente”. Con paciencia y dedicación; el suboficial y Duke siguieron las pistas que los llevaron a recorrer varios kilómetros en busca del menor.
A medida que avanzaban, Barrera sentía la presión y la responsabilidad de encontrar al niño. “Pasamos varias veces por el punto para que las partículas se le quedaran al can”, explica. “Rastreé la camita del niño, su ropita y un ropero. Después salimos con dirección noroeste”. La ruta fue agotadora; después de cinco kilómetros, tanto el suboficial como Duke estaban fatigados. Sin embargo, la determinación de ambos era inquebrantable.
#AHORA | El agente canino Duke, fue clave en la localización del niño de 2 años que había sido reportado como desaparecido en la comunidad San Gabriel, en Jinotega. 🐕🦺#Nicaragua #Jinotega #Sucesos #Agentecanino pic.twitter.com/spvGKCuK3o
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Duke y el suboficial Barrera encontraron al pequeño en Jinotega
“En mi mente y en la del can era claro que teníamos que encontrar al niño”, confiesa Barrera. “Me puse en el lugar de los padres porque soy padre y sentía su preocupación”. Este vínculo emocional fue clave para mantener alta la motivación. “Me seguí comunicando con el can porque nosotros, como equipo, debemos conectarnos”; añade.
Después de una breve pausa, continuaron su búsqueda. A medida que se acercaban a los siete kilómetros, Barrera sintió una oleada de esperanza. “El can se alegró más y yo sentí que lo íbamos a encontrar”; relata. Al llegar a un grupo de piedras, sucedió lo inesperado: “Entre medio de dos piedras allí estaba el niño. El can llegó, lo acarició y se sentó al lado de él”.
La alegría del suboficial fue indescriptible. “Grité de felicidad: ‘Aquí está, aquí está, ¡vengan!’”, recuerda con gran conmoción en su corazón. La emoción no solo era suya; representaba el alivio y la felicidad de toda una comunidad que había estado esperando ansiosamente noticias sobre el pequeño Rony.
Barrera, originario de la comunidad de Asturias, en Jinotega, ha dedicado su carrera a la búsqueda y rescate junto a Duke, quien ha estado entrenando desde cachorro. “Entrenamos tres días a la semana en comunicación, disciplina y rastreo”, explica el suboficial. Su conexión con Duke es única; reconoce que el perro siente sus emociones: “Si yo ando de mala actitud, él también”.
#AHORA | El suboficial Juan José Barrera González, con 5 años de servicio en la Especialidad Técnica Canina de la Policía Nacional, junto a su compañero Duke, logró localizar con vida al niño de 2 años que se encontraba desaparecido en la comunidad San Gabriel, en Jinotega. 🐕🦺
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Un perro, un policía y una misión
Este caso fue el primero en el que participaron en la búsqueda de un niño desaparecido, aunque ya habían trabajado en otros casos delictivos. La colaboración con la comunidad y otras instituciones fue crucial durante las 27 horas que duró la búsqueda.
El suboficial Barrera se encontraba de pase en su hogar cuando recibió la llamada de sus superiores para unirse a la búsqueda. A las 12 del mediodía comenzó su labor con Duke y, tras dos horas intensas de trabajo; lograron encontrar al niño a las 2:20 de la tarde del viernes 13 de marzo.
La historia del suboficial Juan José Barrera y su compañero Duke es un recordatorio conmovedor del poder del trabajo en equipo y la dedicación hacia los demás. En un momento de desesperación; ellos fueron los ángeles guardianes que trajeron de vuelta la esperanza y la alegría a San Gabriel y a la familia de Rony.

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