Un profundo dolor se vivió este miércoles 8 de octubre en la comunidad de Hato Grande, Juigalpa, donde familiares, amigos y vecinos dieron el último adiós a Eddy Miranda, de 43 años; Karla Romero, de 36 años; y su pequeña hija Edith Miranda Romero, de 9 años, quienes fallecieron trágicamente tras un deslizamiento de tierra ocurrido en Piedades Sur, San Ramón, Alajuela, Costa Rica.
La tarde se tiñó de tristeza mientras el cortejo fúnebre recorría la carretera de la comunidad hasta llegar al cementerio local. Las lágrimas, los abrazos y las oraciones fueron reflejo del inmenso amor y la conmoción que embarga a toda la población chontaleña.
Familiares, amigos y vecinos acompañaron el sepelio. El dolor era visible en cada rostro, y el silencio solo era interrumpido por el llanto de quienes se resistían a creer lo ocurrido.
Las víctimas habían viajado a Costa Rica en busca de mejores oportunidades laborales. Con esfuerzo y sacrificio, trabajaban arduamente para construir su propia casa y ofrecer un futuro más digno a su hija, un sueño que la tragedia interrumpió de forma inesperada, dejando una historia marcada por la esperanza inconclusa.
De sueños a tragedia: familia chontaleña muere en Costa Rica

“Recordar a mi familiar, mi sobrino, mi hermanito Meche… mi hermanito Comiche, ¿cómo lo voy a olvidar, si su imagen quedó grabada en nuestra mente y en nuestros corazones? Son casos inolvidables. Se fueron con el deseo de seguir adelante, de construir su casita, pero el hombre propone y Dios dispone”, expresó entre lágrimas Ana Julia Miranda Hurtado, tía de las víctimas, mientras abrazaba a la niña que quedó en la orfandad.
Durante el sepelio, los presentes compartieron recuerdos llenos de cariño y admiración. Los describieron como una familia humilde, trabajadora y llena de fe, que siempre soñaba con regresar a su tierra natal para levantar su propio hogar y criar a sus hijas cerca de sus seres queridos.
“Ya no se podía hacer nada… Sacamos tierra, más tierra, y se venía más encima. A los 20 minutos llegaron los equipos de rescate. Medicina Legal se encargó de levantar los cuerpos. Ellos dormían con su niña pequeña… por suerte, otra niña logró sobrevivir al deslizamiento”, relató Máximo Miranda, sobrino de las víctimas, conmovido por la tragedia.

También, la noticia ha generado una ola de solidaridad en todo Juigalpa y Chontales, donde vecinos y allegados han organizado cadenas de oración y apoyo para la menor sobreviviente, quien quedó bajo el cuidado de familiares cercanos. La comunidad ha mostrado un profundo compromiso en acompañar a la niña para que no le falte amor ni respaldo en esta nueva etapa de su vida.
Esta tragedia deja una profunda huella en Juigalpa, recordando a todos la fragilidad de la vida y la importancia de la unión familiar. La comunidad de Hato Grande prometió mantener viva la memoria de Eddy, Karla y Edith, una familia trabajadora cuyo esfuerzo, amor y humildad quedarán por siempre grabados en el corazón de su gente.

















