El avistamiento desde la pista de Sabana Grande de la formación de dos trombas marinas en el lago de Managua ya advertía que la lluvia, acompañada de fuertes ráfagas de viento y descargas eléctricas, dejaría serias afectaciones en la capital.
Calles convertidas en caudalosos ríos, el colapso de árboles en diferentes distritos e imprudentes desafiando la naturaleza fueron parte del panorama durante estas dos horas de lluvia.
En la comarca de Pochocuape, sector del Jobo, el conductor y ayudante de un camión repartidor de bebidas gaseosas desafiaron las fuertes corrientes, lo que casi les cuesta la vida.
Gracias a Dios, al rápido y oportuno actuar de los Bomberos Unidos, ambos fueron rescatados, sanos y salvos; seguramente ahora pensarán dos veces antes de retar la fuerza de la naturaleza.
Árboles caídos y conductores arriesgados marcan jornada de fuertes lluvias en Managua

Si de imprudencia hablamos, basta ver al conductor de un bus que no solo puso en riesgo su vida, sino también la de sus pasajeros, al circular contra la fuerte corriente en el kilómetro 10.5 de la carretera a Masaya. También corrieron con suerte al no ser arrastrados.
Los fuertes vientos también hicieron de las suyas. En el sector de los bares del Mercado Mayoreo, un árbol de laurel de la India cayó sobre varios vehículos estacionados; afortunadamente, el suceso solo dejó daños materiales y no hubo personas lesionadas.
Inmediatamente, cuadrillas de la Alcaldía de Managua procedieron a cortar las ramas y despejar el peligro de la zona.
En el sector del Club Terraza, otro árbol cedió ante la lluvia y el viento, cayendo sobre un vehículo estacionado; igualmente, solo se registraron daños materiales, y el propietario estaba dentro de un local.
Estos sucesos deberían servir como reflexión y llamado a la prudencia, para no desafiar a la naturaleza y poner en riesgo la vida.

















