El abuelo de Héctor Armando Hernández, el joven de 17 años que perdió la vida en un trágico accidente de tránsito en Jinotega; ofreció declaraciones a un medio local sobre lo ocurrido durante la exhumación del cuerpo de su nieto. Según relató, la familia se vio obligada a enfrentar un momento aún más doloroso cuando, tras inconsistencias en la sepultura inicial, tuvieron que presenciar cómo el cuerpo era retirado y posteriormente vuelto a enterrar en presencia de autoridades policiales.
En la comunidad, familiares del menor fallecido denunciaron que el cuerpo tuvo que ser enterrado nuevamente luego de que el padre del joven presuntamente alterara la sepultura inicial.
Según las declaraciones del abuelo, el responsable de este lamentable incidente fue el padre del joven, quien, aparentemente bajo los efectos del alcohol y profundamente consternado por la pérdida de su hijo, decidió acudir al cementerio. Allí, y de acuerdo con el testimonio del familiar, habría utilizado un martillo para romper la lápida aún fresca y acceder a la sepultura, aprovechando que el material recién colocado no había endurecido por completo.
De acuerdo con el testimonio, durante el proceso, el padre habría removido la plancha recién colocada sobre la sepultura utilizando únicamente un martillo. “Como estaba tierno el cemento, seguro levantó la parrilla de hierro, quebró la plancheta y abrió el cajón para sacar el cuerpo”, explicó.

Tras tragedia y confusión, abuelo de joven fallecido habla del reentierro del nieto
El padre intervino la sepultura antes de que terminaran de enterrar a su hijo, porque la tierra aún no cubría la tumba, según relatan testigos. Tras el hallazgo, familiares, acompañados por agentes policiales, realizaron el entierro nuevamente y notificaron a las autoridades municipales.
El entrevistado aseguró que, al momento de recuperar el cuerpo, este no presentaba signos de descomposición evidente. “Estaba sanito, sanito”, afirmó.
Este lamentable suceso pone de manifiesto que el dolor de un padre puede superar los límites habituales, ya que, según señalan testigos, existen imágenes que muestran cómo el padre no solo desenterró a su hijo; sino que lo cargó simbólicamente; reafirmando así su rol de padre protector. El acto refleja la intensidad de su duelo emocional y la profunda conmoción ante la pérdida de un hijo; evidenciando cómo el dolor puede manifestarse de maneras extremas y conmovedoras.
Las autoridades continúan investigando el caso para esclarecer las circunstancias en que el padre del menor intervino la sepultura.

















