Durante años, múltiples investigaciones han relacionado el consumo frecuente de alcohol con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. Sin embargo, un nuevo estudio plantea que esta relación podría ser mucho más compleja de lo que se pensaba.
Científicos de la Universidad Texas A&M, en Estados Unidos, encontraron que el impacto del alcohol en el cerebro puede variar según el tipo de alteración biológica asociada al alzhéimer. Los resultados serán publicados en la revista especializada Neuropharmacology y sugieren que los efectos del consumo de alcohol no serían iguales para todas las personas.
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El equipo de investigadores analizó cómo el alcohol influye en los circuitos cerebrales responsables de la flexibilidad conductual, una capacidad que permite adaptarse a nuevas situaciones y cambiar estrategias cuando las circunstancias lo requieren. Esta función suele verse afectada tanto en personas con problemas de consumo de sustancias como en pacientes con alzhéimer.
Para el estudio, los científicos utilizaron dos modelos animales diferentes. Uno reproducía la acumulación de la proteína amiloide-beta, relacionada con la formación de placas características de la enfermedad, mientras que el otro imitaba los daños provocados por la proteína tau, que genera acumulaciones dentro de las neuronas.
Alcohol y alzhéimer: estudio revela efectos inesperados

Los resultados fueron inesperados para el equipo. En el modelo asociado a la proteína amiloide, el alcohol redujo la comunicación entre las neuronas. En cambio, en los modelos relacionados con la proteína tau, provocó un aumento en la actividad de esas conexiones cerebrales.
“Esperábamos que el alcohol empeorara ambas condiciones de manera similar, pero no fue lo que observamos”, explicó el investigador Yufei Huang, quien señaló que la combinación de dos factores de riesgo no siempre genera un efecto acumulativo.
El especialista destacó que este hallazgo demuestra un principio importante de la biología: dos factores relacionados con una enfermedad pueden interactuar de formas inesperadas.
Además, la investigación identificó que el alcohol afecta a la microglía, las células encargadas de defender al cerebro; especialmente en los modelos con acumulación de amiloide. Esto indica que el consumo de alcohol no solo puede modificar la comunicación neuronal, sino también alterar los mecanismos de protección del sistema nervioso.
Los científicos consideran que estos resultados refuerzan la idea de que el alzhéimer no es una enfermedad uniforme; sino un conjunto de procesos diferentes que pueden evolucionar de distintas maneras.
Como siguiente paso, el equipo buscará analizar si estos efectos también aparecen en personas mediante el estudio de biomarcadores como amiloide; tau e inflamación cerebral, con el objetivo de comprender mejor cómo el alcohol puede influir en las primeras etapas de la enfermedad.


















