La Costa Caribe de Nicaragua ha sido escenario de una transformación histórica en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes.
Tras décadas de exclusión, este proceso ha permitido avanzar hacia la inclusión social, política y cultural, marcando un antes y un después en la vida de estas comunidades.
Los pueblos originarios (Miskitu, Mayagna, Ulwa y Rama) y afrodescendientes (creoles y garífunas) de Nicaragua viven mayoritariamente en dos Regiones Autónomas del Caribe del país y en un Régimen Especial de Desarrollo en el Alto Wangki-Bocay.
Antes de la Revolución Sandinista de 1979, los pueblos originarios y afrodescendientes del Caribe de Nicaragua estaban excluidos de la vida social, económica y política del país. Permanecían separados del resto del territorio nacional debido a la falta de vías de comunicación y a la ausencia de una presencia real y efectiva de instituciones estatales, lo que mantuvo a esta población en un estado de abandono total.
Las formas de explotación generadas por el modelo extractivo de los enclaves económicos heredados de la colonia y del período neocolonial provocaron profundas condiciones de miseria y pobreza. Estas, sumadas a la exclusión histórica, produjeron algunos de los indicadores económicos y sociales más desfavorables del país.
La Revolución Popular Sandinista, entre 1979 y 1990, impulsó una transformación estructural basada en el reconocimiento de los derechos ancestrales de la población originaria y afrodescendiente. La nueva Constitución Política, aprobada en enero de 1987, incluyó el respeto a su identidad cultural, lenguas y costumbres.
AVANCES EN DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS… 2 MAYO 2026 by contenidoweb


















