El modelo nicaragüense de seguridad ciudadana, por Stephen Sefton (2026)

Foto: Bandera de Nicaragua / Cortesía
Foto: Bandera de Nicaragua / Cortesía

El tema de la seguridad ciudadana en Nicaragua, en su sentido amplio, cubre todos los aspectos de la vida nacional. Aparte del papel esencial del sistema de justicia, se trata de un eficiente trabajo de las diferentes direcciones del Ministerio del Interior, el Ejército de Nicaragua y de los distintos ministerios e instituciones del Gobierno central, por ejemplo: Salud, Educación, Transporte, la Familia, la Procuraduría General de la República, INETER, SINAPRED, los Institutos de la Mujer, de la Juventud, de Turismo, nuestras Alcaldías Municipales y, en la Costa Caribe, los diferentes niveles de gobierno regional, territorial y comunitario.

Todas las estructuras del Gobierno central y local aportan para garantizar la tranquilidad y bienestar de nuestra población. Como ha comentado el Primer Comisionado Francisco Díaz, el modelo de seguridad ciudadana de Nicaragua “no es un modelo particular de la Policía. Este es un modelo que lo conformamos el Ministerio del Interior, Policía Nacional, nuestros hermanos del Ejército de Nicaragua, el Frente Sandinista de Liberación Nacional con sus secretari@s polític@s, con su tendido territorial, gobiernos municipales y las instituciones de nuestro Buen Gobierno”.

Nicaragua cuenta con una Política Nacional de Seguridad Soberana y una Estrategia Nacional contra el Crimen Organizado, que son parte esencial del Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano, el cual garantiza la seguridad, la estabilidad y la paz en Nicaragua.

El muro de contención

Un elemento fundamental de la seguridad ciudadana, desde el retorno al gobierno del Frente Sandinista en enero de 2007, ha sido el desarrollo de la política del muro de contención contra el crimen organizado regional y especialmente contra el narcotráfico.

Como ha explicado el General Julio César Avilés: “Los centroamericanos somos una angosta franja que une América del Norte y Sur. Las estimaciones del presente año es que se van a producir 3 mil toneladas de cocaína; el 80 por ciento busca trasladarse hacia Estados Unidos; en medio de eso estamos”.

La estrategia del muro de contención opera no solamente contra el tráfico de drogas, sino también para impedir el lavado de dinero, la trata de personas, el tráfico ilícito de armas, la migración ilegal y el contrabando.

Desde 2012, una institución central para combatir el lavado de dinero ha sido la Unidad de Análisis Financiero, que ha trabajado para asegurar la integridad del sistema financiero nacional y controlar las transacciones que podrían indicar actividad del crimen organizado.

Como ha explicado Francisco Bautista Lara: “La presencia del crimen organizado en un país arrastra, además de la violencia delictiva sistémica, el secuestro, la extorsión selectiva y el sicariato, a la corrupción institucional y la dependencia de instituciones públicas al dictado de carteles y cúpulas del crimen; por lo tanto, implica la pérdida de soberanía y la incapacidad para preservar el bien común”.

La estrategia del muro de contención de Nicaragua ayuda a combatir el crimen a nivel regional, porque impide el narcotráfico hacia el norte. Se lleva a cabo en colaboración con autoridades de países como Honduras, Jamaica, Costa Rica, Panamá, Colombia, Rusia y autoridades norteamericanas.

El General Julio César Avilés ha señalado: “Nosotros con los hondureños tenemos una operación que se llama Sandino-Morazán, que precisamente tiene como objetivo brindar seguridad a las poblaciones, tanto hondureñas como nicaragüenses, que habitan cercanamente a la frontera”, y “luchamos contra el narcotráfico y el crimen organizado, garantizando contener, desviar y capturar la mayor cantidad de droga que transita de sur a norte del continente”.

Seguridad ciudadana

En Nicaragua, la enorme mayoría de los delitos, alrededor del 97 % del total, son delitos menores. La incidencia de delitos que ponen en peligro la integridad física de las personas es aproximadamente del 3 %. La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes es del 6 %, y la tasa de robos con fuerza, violencia e intimidación es de las más bajas de la región.

Nicaragua es muy diferente a sus países vecinos. No hay sicariato ni secuestros porque el país no tiene presencia de maras, carteles criminales o células del crimen organizado y narcotráfico.

Esta realidad permite a la Policía Nacional enfocarse en la protección de la población, especialmente de los más pobres, desprotegidos y vulnerables.

Con ese fin se han implementado modelos como el Programa Interinstitucional de Atención y Desarrollo Integral de la Adolescencia y Juventud por una Cultura de Paz, que promueve la inclusión social y la prevención de la violencia juvenil con iniciativas como “Mi Vida sin Drogas, Paz y Porvenir” y “Barrio Libre de Adicciones”. Para contrarrestar la violencia intrafamiliar y sexual se desarrollan actividades como “Mujeres por la Vida, Mujeres Paz y Bien”.

Actualmente hay más de 400 Comisarías de la Mujer en todos los municipios del país, y se fortalecen constantemente las unidades policiales en Managua, las cabeceras departamentales y a nivel nacional.

La seguridad en el campo se garantiza durante todo el año, con especial atención en la época de corte del café, que en estos años ha superado los dos millones de quintales. Cada año, el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional ejecutan el Programa de Seguridad Cafetalera en Jinotega, Matagalpa, Estelí, Nueva Segovia y Boaco, así como en zonas cafetaleras del sur del país.

También se combate el abigeato, se protege la zafra azucarera y la producción alimentaria. Este modelo de coordinación se aplica igualmente en la seguridad escolar, turística y ambiental.

Medios internacionales han señalado que la protección de los recursos naturales en Nicaragua se ha asumido como una estrategia de seguridad nacional, ya que la degradación ambiental incrementa la vulnerabilidad del territorio y eleva el riesgo de desastres.

Una Policía y un Ejército del Pueblo

La Policía Nacional y el Ejército forman parte del Sistema de Alerta Temprana en el litoral del Pacífico y la Costa Caribe. Ante amenazas de huracanes o maremotos, apoyan en evacuaciones, custodia de bodegas y traslado de alimentos y suministros.

La naturaleza comunitaria de la Policía se refuerza mediante asambleas, visitas casa a casa y coordinación con alcaldías. Con el MINED se garantiza la seguridad escolar, y con el MINSA el acompañamiento en jornadas de vacunación y ferias de salud.

Para reducir accidentes de tránsito, se implementa el Plan Nacional de Emergencia Vial, promoviendo una conducta responsable de conductores, peatones y pasajeros.

La seguridad de aeropuertos y puertos marítimos es otro aspecto relevante. Todos cuentan con certificaciones internacionales. En 2025, el Ejército realizó más de 50 misiones de búsqueda y salvamento, rescatando a más de 170 personas.

Como ha expresado el General Avilés, el Ejército es “el Pueblo mismo uniformado trabajando en su propio beneficio”.

Conclusión

Más allá de la prevención del delito, el modelo comunitario, policial y estatal de Nicaragua garantiza altos niveles de seguridad para la población. Este ambiente de estabilidad incentiva la inversión y el desarrollo productivo.

Un símbolo de esta realidad es que camiones incautados al narcotráfico han sido convertidos en clínicas móviles al servicio de la salud comunitaria.

Las máximas autoridades reiteran que la estabilidad y la paz son pilares fundamentales para el bienestar y el desarrollo nacional.