El arte y la memoria histórica se unieron en una emotiva jornada organizada por el Instituto de las Culturas de Pueblos y Juventudes (ICPJ) y la Escuela Nacional de Artes Plásticas, donde estudiantes, docentes y reconocidos pintores nicaragüenses se reunieron para rendir homenaje al comandante Carlos Fonseca Amador.
La actividad incluyó un conversatorio y una exposición artística en la que destacados maestros de la pintura, como Javier Tercero, Reynaldo Bosques, Freddy Guerrero y Sergio Velázquez, plasmaron diferentes retratos del fundador del Frente Sandinista, mostrando distintas facetas de su vida y legado.
Durante el encuentro, los artistas compartieron con los estudiantes sus experiencias en el mundo de las artes visuales, así como detalles sobre sus procesos creativos. Además, aprovecharon el espacio para reflexionar sobre la historia de Nicaragua y la importancia de preservar la memoria de figuras que marcaron el rumbo del país.
Celeste González, directora de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, destacó la relevancia de este tipo de actividades para fortalecer el aprendizaje de las nuevas generaciones de artistas. “Contamos con jóvenes con mucho talento que tienen la oportunidad de intercambiar conocimientos con maestros de amplia trayectoria. Estos espacios enriquecen su formación y les permiten conocer diferentes formas de crear y transmitir mensajes a través del arte”, expresó.

Uno de los retratos que más llamó la atención fue el presentado por el maestro Javier Tercero; quien decidió mostrar una imagen poco habitual de Carlos Fonseca. En lugar de representarlo en su etapa más conocida, optó por retratarlo como un joven lleno de ideales y sueños.
“Quise reflejar a un Carlos más joven, inspirado en una descripción que habla de sus intensos ojos azules y de la energía que transmitía desde temprana edad. Me pareció una forma diferente y especial de acercar su historia a quienes observan la obra”, comentó el artista.

Tercero explicó que dedicó alrededor de 15 días a la elaboración de la pintura, cuidando cada detalle para transmitir el mensaje que deseaba.
Para el pintor, esta obra representa mucho más que un retrato. “Carlos significa esperanza, compromiso y amor por Nicaragua. A través de esta pintura quiero agradecer su legado y aportar desde el arte a mantener viva su memoria”, afirmó.
La actividad dejó en evidencia cómo el arte continúa siendo una poderosa herramienta para conectar a las nuevas generaciones con la historia; promoviendo el diálogo, la reflexión y el reconocimiento de quienes han dejado una huella en la identidad nacional.


















