En 1887 nació en la ciudad de Granada la artista Asila Guillén, reconocida como una de las pioneras del arte primitivista en Nicaragua. Su talento extraordinario se manifestó a través de un arte singular: bordar con hilos y aguja verdaderas pinturas que, puntada a puntada, se convertían en obras de gran valor artístico y cultural.
Gracias a su ingenio, dedicación y creatividad, Guillén logró proyectar el nombre de Nicaragua más allá de sus fronteras, obteniendo importantes reconocimientos a nivel nacional e internacional.
«Queremos invitar a todas las familias aquí al Museo Lolita Soriano, donde se van a estar exhibiendo las diferentes obras de ella, por 15 días, hasta el 18 de octubre. Tenemos la dicha de tener un gobierno que ha promovido y apoyado el arte en Nicaragua; si no, no hubiese sido posible»; detalló Reyna Rueda, alcaldesa de Managua.

Su legado continúa vivo y hoy es motivo de celebración en el Museo Lolita Soriano, donde se lleva a cabo una actividad en su honor. El evento rinde homenaje a su vida y obra, reconociendo a Guillén como una mujer visionaria que abrió caminos en el arte primitivista y que inspiró a generaciones de artistas a explorar nuevas formas de expresión cultural.
Museo Lolita Soriano celebra la vida y obra de Asila Guillén
Asimismo, Alma Rosa Arana, nieta de Asila Guillén, nos explicó cómo comenzó su abuela en este arte; «Ahí le enseñaron a bordar, pero en tela de lino o de seda y solo en blanco; incursionando en temas, solo había flores y frutas. Ella comenzó a cambiar, incursionando en los colores pasteles, en los bordados y pasando de flores y frutas a paisajes nicaragüenses»; finalizó.

La exposición no solo presenta piezas emblemáticas del bordado artístico de Asila Guillén, sino que también busca rescatar la memoria histórica de una creadora que convirtió el arte textil en un lenguaje universal. Cada puntada de sus bordados reflejaba escenas, paisajes y sentimientos propios de la identidad nicaragüense; convirtiéndose en un puente entre la tradición popular y la proyección internacional.
De esta manera, el homenaje en el Museo Lolita Soriano reafirma el valor de conservar y difundir la obra de una mujer que hizo historia con sus manos; dejando a Nicaragua un legado artístico de incalculable riqueza cultural.


















