¿Sabías que el autismo no es una enfermedad? Si no una forma distinta de percibir y comunicarse con el mundo, donde cada persona es única.
A nosotros como sociedad nos corresponde cambiar, brindándoles apoyo, respetando sus tiempos y, sobre todo, promoviendo empatía e inclusión para que puedan vivir con dignidad y verdaderas oportunidades.
Nuestro país actualmente experimentó un caso de profundo dolor, es por ello que consideramos importante conocer más sobre este tema y empezar a crear una sociedad más empática.
Ledyth López, docente y madre de un joven con autismo de 13 años que actualmente cursa el segundo año de secundaria en una escuela regular, compartió su experiencia.
Verdades sobre el autismo

“Para mí ese primer diagnóstico fue un golpe fuerte porque como madre joven no sabes qué es cuando a mí me dan esa noticia. Yo pensé que era una enfermedad mortal, me pregunté cómo lo voy a tratar y aunque realmente uno esté preparado profesionalmente todavía ignora muchas cosas de la vida”.
Por otro lado, Iris Rizo, psicóloga y terapeuta, compartió su punto de vista del más reciente caso que ha impactado a toda Nicaragua.
“En el caso del joven se habla muchas veces de que es autismo no verbal, entonces significa que alcanzar 17 años con un diagnóstico de autismo no verbal muy probablemente no tuvieron un acompañamiento terapéutico en la primera etapa de vida, donde él tenía que ser entrenado en el uso de un lenguaje alternativo o un lenguaje aumentativo”.
Los niños, niñas y jóvenes con esta condición no siempre comprenden las realidades, es por ello que como padres y como sociedad se deben crear redes de apoyo; así como herramientas que pueden evitar futuras tragedias.
Ledyth López comentó que la más reciente noticia fue de gran impacto para ella, debido a la semejanza de las condiciones de su hijo.

Responsabilidad afectiva
“Cuando yo estuve viendo esta noticia reciente me sentí muy dolida realmente porque yo decía cómo pasó, entonces para mí es importante la vigilancia, pero también que nos organicemos. ¿Por qué es importante la organización en los barrios? Porque ahí, por ejemplo, tenemos espacio en donde si hay un vecino que vio al niño por acá, siempre hay esa coordinación en nuestra comunidad”; expresó.
Por otro lado, Rizo afirmó que “El humano tiene que entender que nosotros tenemos una responsabilidad con los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, aunque no sean de nuestra familia, porque solo por ser adultos ya estamos sujetos a ser garantes de derechos y garantías de protección”.

Es por ello que, más que mirar las diferencias, la sociedad está llamada a actuar con empatía y apoyo real, fortalecer la supervisión, crear entornos seguros, informar a la comunidad sobre cómo ayudar a una persona con autismo en caso de extravío y, sobre todo, promover una cultura de inclusión.
Entender el autismo no es solo un acto de conocimiento, sino un compromiso colectivo para proteger vidas y garantizar que quienes viven con esta condición puedan desenvolverse con seguridad y dignidad.

















