El recuerdo de una Managua que despertó entre ruinas y silencio

Foto: Una fecha que Managua no olvida/Cortesía
Foto: Una fecha que Managua no olvida/Cortesía

La madrugada del 23 de diciembre de 1972 quedó marcada como una de las más trágicas en la historia de Managua Nicaragua. Eran las 12:35 a. m., en la antesala de la Navidad, cuando un fuerte terremoto sacudió Managua y dejó a la capital prácticamente destruida.

Hoy, 53 años después, el país recuerda a las miles de víctimas y a los sobrevivientes de un desastre que transformó la ciudad y la vida de sus habitantes. El sismo ocurrió cuando la mayoría de la población dormía. En pocos segundos, viviendas, edificios públicos, comercios e iglesias colapsaron, especialmente en el centro de Managua.

La falta de estructuras antisísmicas y la intensidad del movimiento provocaron un alto número de fallecidos, heridos y personas desaparecidas. Muchas familias quedaron sepultadas bajo los escombros, sin posibilidad de auxilio inmediato. Tras el terremoto, la ciudad quedó a oscuras. Se registraron incendios, calles destruidas y una grave crisis humanitaria.

Durante horas y días, los sobrevivientes caminaron entre ruinas buscando a familiares, mientras improvisaban refugios y atendían a los heridos con los pocos recursos disponibles. La Navidad de 1972 se vivió entre el duelo, la incertidumbre y el silencio de una Managua herida

Una fecha que Managua no olvida

Foto: Una fecha que Managua no olvida/Cortesía
Foto: Una fecha que Managua no olvida/Cortesía

El impacto del terremoto fue profundo y duradero. Además de la pérdida humana, Managua perdió gran parte de su infraestructura histórica y su antiguo centro urbano. Miles de personas se vieron obligadas a abandonar la capital, mientras otras iniciaron un largo proceso de reconstrucción en medio del dolor y la escasez.

A más de cinco décadas de aquella tragedia, el recuerdo sigue presente en quienes la vivieron y en las nuevas generaciones que crecieron escuchando los relatos de esa noche. Cada 23 de diciembre se convierte en una fecha de memoria y reflexión, para honrar a quienes perdieron la vida y reconocer la fortaleza de quienes lograron seguir adelante.

El terremoto de 1972 no fue solo un desastre natural. Fue un punto de quiebre en la historia de Managua, una herida abierta que el tiempo no ha borrado y que hoy, 53 años después, sigue llamando a no olvidar.