El pueblo de Diriomo se desbordó en manifestaciones de religiosidad y devoción popular este 2 de febrero, al celebrar a lo grande a su patrona, la Virgen de Candelaria, una tradición con más de 300 años de antigüedad.
El Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR) y la Alcaldía de Diriomo realizaron en el Paseo Diriomeño, ubicado frente al Santuario Diocesano, un homenaje a la Virgen de Candelaria, en un ambiente lleno de música, colorido y expresiones culturales que identifican al municipio.
La alcaldesa de Diriomo, Elizabeth Mena Ahutte, expresó que esta actividad se realiza cada año como parte de la celebración del día de la Virgen de Candelaria, destacando que el homenaje ya es una tradición en la que también se le baila a la patrona del pueblo. Asimismo, señaló que en los días previos se desarrollaron diversas actividades como la quema de toros encuetados, la repartición de masa de cazuela, rosquillas con café y conciertos, entre otras expresiones populares.
Al son de la marimba, se interpretaron cantos marianos tradicionales creados por familias que viven estas fiestas con fe; alegría y profundo sentido de identidad cultural.
Candelaria llena de fe, música y tradición las calles de Diriomo

Durante el homenaje, los asistentes también disfrutaron del tradicional vigorón; deleitando a grandes y pequeños que se dieron cita para compartir en familia.
Simonys Muñoz, asistente a la actividad, manifestó que los diriomeños se sienten orgullosos de sus tradiciones y de celebrar a la Virgen de Candelaria. Señaló que los bailes provenientes de distintos puntos del Pacífico cautivaron; al público y dieron un realce especial a una celebración que se vive con mucho cariño en el municipio.
La actividad finalizó con un espectacular juego de luces chinas, cerrando con broche de oro la celebración dedicada a “La Canducha”; nombre con el que los diriomeños llaman con afecto a la Virgen de Candelaria.
Esta festividad también se conmemora en el calendario romano como la Presentación de Jesús en el Templo y la purificación de la Virgen María, donde se muestra a Jesús como luz de las naciones; en referencia a la profecía del anciano Simeón sobre su destino.


















