Entre herramientas, cables y abanicos, hay una historia en Ciudad Sandino llena de fe, lucha y ganas de salir adelante… la de Diogo Salvador Reyes Aguirre, un joven de 21 años con deficiencia auditiva severa bilateral; dificultad de habla y problemas de la vista. «Él es mi orgullo», dijo entre lágrimas su mamá.
Laura Aguirre recuerda que cuando su hijo era pequeño, los médicos le dieron un diagnóstico devastador. «No va a caminar, fue bastante duro, pero siempre tuvo apoyo. Cuando Dioguito comenzó a caminar fue una alegría grandísima, él decía miya ya puedo»; dijo muy contenta su mamá.
Diogo demostró lo contrario. Hoy no solo camina, también trabaja y construye su propio futuro. «Con el apoyo de las terapias Diogo pudo caminar, cuando empezó a caminar fue una alegría grandísima, eso fue un milagro de Dios«, afirmó Aguirre.
A puro esfuerzo y con ganas de salir adelante, empezó reparando abanicos en su casa… «Cuando llegué y miré los abanicos desarmados dije yo Dios santo ya no hay más abanico, cuando él lo armó y funcionó yo me quedé, fue una impresión que yo dije cómo supo dónde iba cada tornillo».

Un talento a punta de esfuerzo
Sin estudios técnicos, todo lo ha aprendido por su cuenta, viendo tutoriales en YouTube y practicando día a día, hasta convertir su talento en una forma digna de ganarse la vida.
«Él es el regalo más bonito que Dios me dio, yo lo acepté desde que tenía en mi panza, lo acepté con su diagnóstico»; continuó su progenitora.
Los vecinos fueron sus primeros clientes, y ahora no solo repara, también vende accesorios de abanicos, convirtiendo su pequeño espacio en una opción completa para quienes necesitan resolver. «Es incomparable, verdad, lo que él hace, nos quedamos asustados, asombrados»; dijo su vecina Darling Aguirre.
«Él ha superado más que las personas que tenemos capacidades, de los que estamos completos»; expresó su hermana Rachel Reyes.

Diogo Reyes, ejemplo de resiliencia y espíritu vencedor
«Con respecto al lenguaje de señas, él decía que no, no me gusta, decía mucha gente no le entendía cuando él utilizaba ese lenguaje de señas. Él quería comunicarse con usted con señas, y entonces la gente le decía no te entiendo, no sé qué es, entonces le quitaba el amor a él por querer aprender un poquito más«; agregó.
Con más de 5 años de experiencia, realiza mantenimiento desde 100 córdobas, cambio de piezas y hasta soldaduras si es necesario.
Tiene una regla clara: no trabaja fiado, porque cada peso cuenta en su lucha diaria. Así mismo, sueña con su propio taller. «Él tiene el apoyo también de los muchachos chatarreros que ya lo conocen, le traen sus lotitos de abanico, porque ahí los desarma, saca la pieza buena y él la pone como repuesto a la venta»; continuó Laura.
Actualmente está ahorrando para comprarse un taladro que le facilite el trabajo, pero también algo aún más importante: un aparato auditivo que cuesta aproximadamente 400 dólares y que sin duda mejoraría su calidad de vida.
Superación de cualquier obstáculo

«Ahorita nosotros estamos de lleno con él, porque él no escucha, tenemos que hacerle señas, como también nosotros nos hemos adaptado para que él se sienta mejor y apoyarlo», dijo Laura.
A pesar de todo lo que ha pasado, las dificultades, el bullying, los obstáculos desde niño, Diogo Reyes sigue firme; con la mirada puesta en crecer, aprender más y algún día tener un taller completo donde nunca tenga que decir “no hay”.
«Hoy le puedo decir a aquellos niños que se burlaron de él, hasta al que lo empujó contra un lavadero y le quebró la clavícula, que ahí está mi muchachito, ahí está»; finalizó su mamá.
Y es que mientras algunos, teniendo todo, no avanzan, Diogo Reyes, con limitaciones; demuestra que cuando hay voluntad sí se puede.


















