Las familias nicaragüenses, devotas al Santo Patrono de Managua, salieron a las calles para festejar el tradicional Palo Lucio, una de las celebraciones más llamativas en honor a Santo Domingo de Guzmán; celebración que se realiza los 31 de julio antes de la bajada del santo y los 9 de agosto antes de la subida de Minguito.
Esta festividad ya cumplió 50 años de realizarse de manera ininterrumpida, bajo el liderazgo del tradicionalista José Barahona, mejor conocido como Chema Pelón; quien se encarga de sembrar un tronco de más de 7 metros de altura; embarrado de manteca de cerdo.
En la cúspide del palo hay recompensa para los más intrépidos escaladores que se atrevan a llegar a la cima para hacerse con el tan deseado premio.
Desde tempranas horas, las familias llegaron al Palo Lucio para disfrutar los sones de marimbas y filarmónicos. La alcaldesa de Managua, Reyna Rueda, destacó la dedicación de Chema y su familia: «Acompañar en un año más con esta tradición, esta devoción, esta fe que tiene la familia de Chemita; y para nosotros es un privilegio estarle acompañando en este día tan especial y en sus 50 años».

Medio siglo de fe y alegría: familias capitalinas celebran el Palo Lucio
El tradicionalista Chema Pelón compartió la historia detrás de la tradición, que comenzó hace 50 años como una promesa a Santo Domingo de Guzmán para pedir por la salud de una de sus hijas. «Yo le pedí a Minguito que me sanara a mi hija, la puse en sus manos porque ella tenía embolia cerebral y me la sanó. Por eso yo le cumplo con mi promesa, que ahora es una tradición que siguen mis hijos y nietos»; explicó Chema.
Durante esta festividad, la familia cocina varios platillos típicos que comparte con los promesantes y vecinos, dándole un toque especial a las fiestas.
Eduardo Baraona afirmó sentirse bendecido y satisfecho con la Alcaldía de Managua y las instituciones que llegan a apoyar esta histórica tradición: «No tengo palabras para agradecer el cariño inmenso que le tienen a mi papá y que ellos lo han demostrado en su enfermedad, en su alegría; en sus promesas y oraciones. Agradezco que todos los honores a él se los han hecho en vida».


















