Managua enfrenta una problemática creciente: la capital genera alrededor de 1,500 toneladas de basura diaria, una cifra que no solo alarma, sino que también explica por qué las inundaciones son cada vez más frecuentes durante la temporada lluviosa.
La pregunta es inevitable: ¿Qué está pasando realmente? ¿Se trata de una simple falta de conciencia ciudadana?
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Recorrer las calles de la ciudad deja ver un panorama preocupante. La acumulación de basura en vías públicas, cauces y tragantes ya no es un hecho aislado, sino una constante que impacta tanto al medio ambiente como a la salud pública.
Cuando llegan las lluvias, el problema se agrava: los desechos bloquean el paso del agua y convierten barrios enteros en zonas vulnerables.

El impacto de la basura en Managua
Ciudadanos consultados coinciden en un punto clave: la educación desde el hogar influye directamente en estas conductas. Tirar basura en la calle sigue siendo una práctica común que muchos califican como un hábito arraigado y difícil de erradicar. Aun así, persiste un grupo que simplemente ignora las consecuencias y desecha residuos donde le parece conveniente.
Mientras realizábamos el reportaje, nuestras cámaras captaron infraganti a una habitante del sector del Mercado El Mayoreo, al percatarse de que había sido grababa ella solo respondió «si, pero cómo todos vienen a botar basura aquí por eso la boté…»; expresó Tomasia Gonzáles.
Las cifras son contundentes: más de mil quinientas toneladas de basura al día reflejan la magnitud del desafío. Aunque muchos habitantes reconocen la gravedad del problema, la falta de acción colectiva sigue siendo evidente.
«Son ignorantes, y si hacen eso, eso es su presentación como persona, son demasiados cochinos»; dijo Victoria Gutiérrez.
Por su parte, Heidi Blandón, comerciante de la zona, señaló los brotes de enfermedades que se producen a causas de basura, «de eso viene el brote, de diarrea, calentura, y en los niños sobre todo en los adultos mayores también, pero no hacemos conciencia».
Ante este escenario, la Alcaldía de Managua impulsa trabajos de modernización de cauces y mejoramiento de calles, buscando reducir riesgos y mejorar las condiciones urbanas. Sin embargo, el reto va más allá de la infraestructura.

Managua no solo enfrenta un problema de basura, enfrenta un problema de conciencia. Cada bolsa que termina en la calle puede desencadenar una inundación. El cambio no es a futuro: empieza hoy y depende de cada ciudadano.


















