Aranceles de la desesperación por: Fabrizio Casari

Foto: Aranceles de la desesperación por: Fabrizio Casari/Cortesía
Foto: Aranceles de la desesperación por: Fabrizio Casari/Cortesía

El jueves pasado, Donald Trump ordenó imponer aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % a productos provenientes de 60 países, entre ellos Japón, India, México, Francia y Ecuador. La medida fue justificada bajo el argumento de una supuesta falta de acción de estos países contra la importación de bienes asociados al dumping laboral.

Sin embargo, se trata de una explicación cuestionada, que oculta la incapacidad de la administración estadounidense para resolver un problema estructural: el déficit comercial. Este desequilibrio está vinculado al abandono progresivo de políticas industriales y a la creciente financiarización de la economía en las últimas dos décadas.

Aunque el estilo político de Trump deja margen para interpretaciones por su falta de coherencia constante, la idea de utilizar aranceles y sanciones no es nueva dentro del establishment estadounidense. Estas herramientas buscan, en esencia, preservar la centralidad de Estados Unidos en la economía global.

Por un lado, se intenta recuperar la capacidad industrial perdida tras décadas de priorización del sector financiero, donde bancos, aseguradoras y fondos especulativos han acumulado enormes beneficios. Por otro, este modelo ha tenido consecuencias sociales profundas, con millones de empleos perdidos y un aumento significativo de la pobreza, que hoy afecta a decenas de millones de personas.

Trump, los aranceles de la desesperacìòn by contenidoweb